Magnetoterapia para fractura por avulsión

Por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 · Actualizado: 24 de julio de 2026

Respuesta corta: en una fractura por avulsión, la magnetoterapia actúa como coadyuvante para reducir el dolor y el edema de la zona mientras el fragmento óseo consolida y el tendón o ligamento implicado se recupera. No sustituye la inmovilización, la cirugía si es necesaria, ni el seguimiento del traumatólogo, pero puede acompañar bien todo el proceso, tanto si el tratamiento es conservador como si ha habido intervención quirúrgica.

Radiografía de una fractura por avulsión
Radiografía de una fractura por avulsión: un fragmento óseo arrancado por un tendón o ligamento. Imagen: Mikael Häggström · CC0 · Wikimedia Commons

Qué es una fractura por avulsión y qué necesita para curar

Una fractura por avulsión ocurre cuando un tendón o un ligamento se tensa de forma brusca y, en lugar de romperse él mismo, arranca un pequeño fragmento del hueso al que está anclado. Es un mecanismo distinto al de un golpe directo: aquí el hueso cede en el punto de inserción por la tracción del tejido blando. Suele darse en movimientos rápidos, cambios de dirección, saltos o caídas con torsión.

Hay localizaciones especialmente típicas: el tobillo (por la tracción de ligamentos tras un esguince importante), la pelvis y el isquion en deportistas jóvenes durante un sprint o una patada brusca, los dedos (el clásico dedo en martillo o mallet finger, cuando el tendón extensor arranca un fragmento en la última falange), la tuberosidad tibial por tracción del tendón rotuliano, y el epicóndilo del codo por tracción de la musculatura del antebrazo.

Para curar bien, esta lesión necesita dos cosas a la vez: que el fragmento óseo consolide en su posición correcta, y que el tendón o ligamento que lo arrancó recupere su longitud y su función sin quedar acortado ni demasiado laxo. Muchas fracturas por avulsión, sobre todo si el fragmento es pequeño y está poco desplazado, se tratan de forma conservadora con inmovilización. Otras, cuando el fragmento es grande o se ha desplazado de forma significativa, requieren cirugía para fijarlo. Esa decisión y el tiempo de inmovilización los marca siempre el traumatólogo, y es una indicación que hay que respetar sí o sí.

Qué hace exactamente la magnetoterapia en esta lesión

La magnetoterapia con campos magnéticos pulsados (PEMF) se emplea aquí como tratamiento coadyuvante, es decir, un apoyo que se suma al plan principal, nunca lo reemplaza. En una fractura por avulsión puede aportar varias cosas a la vez, porque conviven un componente óseo y un componente de tejido blando:

Por un lado, un efecto analgésico que ayuda a llevar mejor el dolor de la fase aguda y de las primeras semanas de inmovilización. Por otro, un efecto antiinflamatorio y antiedematoso sobre la hinchazón que suele acompañar tanto a la lesión ósea como a la afectación del tendón o ligamento vecino. Y, además, se utiliza como estímulo para la consolidación ósea del fragmento arrancado, favoreciendo el ambiente biológico en el que el hueso repara la zona de fractura.

Conviene ser honestos con las expectativas: la evidencia científica sobre PEMF en fracturas es variable según la localización y el tipo de lesión, y no hay garantía de que acelere la consolidación en todos los casos ni de que sustituya el tiempo biológico que necesita el hueso para soldar. Lo que sí aporta, de forma consistente para muchos pacientes, es una ayuda real en el manejo del dolor y la inflamación durante ese proceso.

Cuándo y cómo se aplica

La magnetoterapia se puede empezar, en general, desde la fase aguda tras el diagnóstico, siempre que el traumatólogo o fisioterapeuta lo indique, y se mantiene durante toda la fase de inmovilización y, después, durante la recuperación funcional del tendón o ligamento. En fracturas operadas, el equipo suele indicar cuándo conviene iniciar el tratamiento tras la cirugía.

La colocación depende de la zona concreta: en el tobillo se rodea la articulación con el aplicador o la banda de solenoides; en la pelvis o el isquion se coloca sobre la región glútea o inguinal según la localización exacta del fragmento; en los dedos se usan aplicadores pequeños o mini-solenoides adaptados; en la tuberosidad tibial, el aplicador se sitúa en la cara anterior de la rodilla, justo bajo la rótula; y en el epicóndilo, alrededor de la cara externa del codo.

Una ventaja práctica muy relevante es que el campo magnético atraviesa sin problema el yeso, la férula, el cabestrillo o la ropa, así que no hace falta retirar la inmovilización para hacer la sesión. Esto facilita mucho la constancia diaria, que es precisamente lo que más influye en el resultado. Si quieres entender mejor cómo funciona el tratamiento en general antes de empezar, puedes leer qué es la magnetoterapia.

Pauta orientativa

Situación o faseDuración por sesiónFrecuenciaPeríodo orientativo
Fase aguda (primeras 1-2 semanas)2-3 horas/díaDiaria1-2 semanas
Inmovilización con yeso, férula o cabestrillo2-4 horas/díaDiaria4-6 semanas
Tras cirugía de fijación del fragmento2-3 horas/díaDiariasegún indicación del traumatólogo
Recuperación funcional (tendón/ligamento)1-2 horas/díaDiaria4-8 semanas

Estos valores son orientativos y no sustituyen la valoración de tu traumatólogo o fisioterapeuta, que ajustará la pauta a tu localización concreta, al tipo de tratamiento (conservador o quirúrgico) y a tu evolución. Si quieres ver cómo se organiza el servicio con seguimiento, puedes consultar las tarifas y condiciones del alquiler del equipo de magnetoterapia por días o semanas.

Precauciones y contraindicaciones

Los marcapasos y otros implantes electrónicos activos son una contraindicación absoluta para el uso de magnetoterapia. Tampoco debe usarse en embarazo, en presencia de tumores activos, ni cuando hay infección o hemorragia activa en la zona a tratar.

Es habitual que en fracturas por avulsión operadas se haya colocado material de osteosíntesis (tornillos, anclajes o pequeñas placas de titanio o acero). Este material no suele ser contraindicación para la magnetoterapia, pero es importante informar siempre al profesional que supervisa tu tratamiento, para que valore tu caso concreto y te indique la colocación correcta del aplicador.

Conviene usar siempre equipos con marcado CE y consultar de inmediato si aparece dolor que aumenta en lugar de disminuir, hinchazón que empeora, hormigueo o pérdida de sensibilidad en la zona, fiebre, o si tras varias semanas de tratamiento no percibes ninguna mejoría. Son señales de que algo requiere revisión, no de que haya que subir la intensidad por tu cuenta.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre una fractura por avulsión y una fractura normal?

En una fractura por avulsión el hueso se rompe por tracción: el tendón o ligamento tira con fuerza de su punto de inserción y se lleva consigo un fragmento óseo. No es un golpe directo, sino un mecanismo de arrancamiento, y por eso suele afectar a zonas muy concretas como el tobillo, la pelvis, un dedo o la tuberosidad tibial.

¿La magnetoterapia sirve para todas las fracturas por avulsión?

Puede acompañar a la mayoría, pero cada caso es distinto. Un fragmento pequeño y bien alineado se maneja de forma conservadora y la magnetoterapia encaja con normalidad. Si el fragmento está muy desplazado o es grande, es probable que se opte por cirugía, y en ese caso el traumatólogo marca cuándo se puede empezar y con qué pauta.

¿Puedo usar la magnetoterapia con la férula o el yeso puesto?

Sí, el campo magnético pulsado atraviesa el yeso, la férula, el cabestrillo y la ropa sin perder eficacia, así que no hace falta retirar nada para hacer la sesión. Solo se debe evitar aplicar directamente sobre heridas abiertas o material de cura reciente.

¿Puedo llevar el equipo si tengo dedo en martillo (mallet finger)?

Sí, para lesiones pequeñas como el mallet finger se usan aplicadores compactos o mini-solenoides adaptados a la zona, siempre respetando la férula de extensión que suele indicar el especialista. La duración de la inmovilización en estos casos suele ser más larga que en otras avulsiones.

¿Cuándo notaré que el dolor y la inflamación mejoran?

La evolución varía mucho según la localización y si ha habido cirugía o no. Muchos pacientes notan que el dolor y la hinchazón van cediendo de forma progresiva en las primeras semanas, pero la consolidación del fragmento y la recuperación completa del tendón o ligamento llevan más tiempo y deben confirmarse con la revisión del traumatólogo.

La opinión de nuestro fisioterapeuta

Las fracturas por avulsión son de esas lesiones que sorprenden a quien las sufre: mucha gente no entiende cómo un movimiento que no fue un golpe directo puede llevarse un trozo de hueso. En consulta suelo explicar que ahí está la clave de todo el tratamiento: no es solo un hueso que hay que dejar consolidar, es también un tendón o un ligamento que hay que cuidar para que no quede débil ni acortado. Por eso, cuando alquilan el equipo, siempre insisto en que la magnetoterapia acompaña ambas partes del problema, pero no decide el ritmo de la recuperación: eso lo marca la biología y, sobre todo, la indicación del traumatólogo.

Lo que más valoro de estos pacientes es que suelen ser muy constantes, porque a menudo son deportistas jóvenes con ganas de volver a su actividad. Ahí es donde tengo que frenar un poco las expectativas: la magnetoterapia ayuda con el dolor y la inflamación desde los primeros días, y creo honestamente que aporta un plus en la consolidación, pero no acelera los plazos biológicos de forma milagrosa ni sustituye la paciencia que exige esperar a que el fragmento esté bien soldado antes de retomar el gesto que causó la lesión. Cuando veo que alguien quiere saltarse pasos, prefiero ser claro y decirlo, aunque no sea lo que quieren oír.

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Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la consulta con un médico o fisioterapeuta colegiado.

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