Respuesta corta: aunque las dos trabajan con campos magnéticos, son tecnologías distintas y no son intercambiables. La terapia diamagnética aplica impulsos muy intensos y muy breves en sesiones cortas en clínica; la magnetoterapia pulsada aplica un campo mucho menos intenso durante horas al día en casa, que es el formato que piden los procesos óseos. Ninguna es «la versión mejorada» de la otra: sirven para cosas distintas, tienen distinta evidencia y distinto precio. Estas son las diferencias, con lo que juega a favor y en contra de cada una.
¿Qué es la terapia diamagnética (o diamagnetoterapia)?
La terapia diamagnética (también llamada diamagnetoterapia o, por el nombre del aparato, bomba diamagnética) es una técnica de clínica que aplica impulsos magnéticos muy intensos (hasta unos 2 teslas, según el fabricante) y muy breves, de milisegundos, sobre la zona a tratar. El equipo de referencia es la CTU Mega 20 del fabricante suizo PERISO; en la práctica, cuando una clínica española ofrece «terapia diamagnética», casi siempre se refiere a este aparato concreto.
El nombre viene de una propiedad física real: el agua es diamagnética, es decir, un campo magnético muy intenso la repele débilmente. Sobre esa base, el fabricante y las clínicas declaran que los impulsos movilizan los líquidos corporales (de ahí que se ofrezca para drenar edemas), que modulan el dolor y que pueden «vehicular» principios activos a través de la piel. Conviene decirlo con claridad: la física de partida es cierta, pero que eso se traduzca en un efecto clínico relevante es, hoy por hoy, una afirmación del fabricante pendiente de demostrarse en ensayos independientes.
Se aplica en sesiones de unos 20-30 minutos, siempre con un profesional delante, en ciclos que suelen rondar las 10-20 sesiones. Las indicaciones con las que se ofrece habitualmente son dolor musculoesquelético, edemas y drenaje, tendinopatías y recuperación posquirúrgica.
¿Y la magnetoterapia? Otro campo magnético, otro formato
La magnetoterapia que se usa en fisioterapia, campos electromagnéticos pulsados o PEMF, trabaja justo en el extremo contrario: intensidades muy inferiores a las de la bomba diamagnética, mantenidas durante sesiones largas, de una a varias horas al día, durante semanas. Por eso su formato natural es el domiciliario: el equipo es portátil, se puede alquilar y usar en casa a diario con la pauta que deja programada un fisioterapeuta, y es compatible con yeso, férula y la vida normal.
Donde más se emplea es en el hueso: fracturas y retardos de consolidación, edema óseo y artrosis, siempre como coadyuvante del tratamiento principal, nunca en su lugar. Sus procesos son largos y necesitan muchas horas de aplicación acumulada: exactamente lo que el formato domiciliario permite y una agenda de sesiones en clínica no.
Diferencias entre magnetoterapia y terapia diamagnética
| Aspecto | Magnetoterapia (PEMF) | Terapia diamagnética |
|---|---|---|
| Tipo de campo | Mucho menos intenso, pulsado y mantenido toda la sesión | Impulsos muy intensos (hasta ~2 teslas) y muy breves |
| Sesión | De 1 a varias horas al día, a diario | 20-30 minutos, en ciclos de 10-20 sesiones |
| Dónde se hace | En casa, con equipo portátil de alquiler | Solo en clínica, con el profesional delante |
| Uso más habitual | Procesos óseos: fracturas, edema óseo, artrosis (como coadyuvante) | Dolor, drenaje de edemas, tendinopatías, posquirúrgico |
| Evidencia | Décadas de estudios, con resultados desiguales según la indicación | Preliminar: casos y series; sin ensayos controlados publicados que nos consten |
| Precio orientativo | Alquiler desde 4,50 €/día (un mes ≈ 146 €) | 45-60 € por sesión; ciclo completo ≈ 500-1.000 € |
Qué dice la evidencia científica de cada una
Aquí está la diferencia de fondo, y conviene contarla entera en las dos direcciones.
La magnetoterapia pulsada acumula varias décadas de investigación: la FDA estadounidense la aprobó para las pseudoartrosis (fracturas que no consolidan) ya en 1979, y desde entonces se han publicado ensayos clínicos y revisiones sistemáticas en fracturas, artrosis, lumbalgia y partes blandas. Los resultados son desiguales según la indicación (más consistentes en el hueso, más modestos en otras) y una revisión Cochrane de 2011 sobre fracturas de consolidación lenta concluyó que la evidencia era aún insuficiente para dar el debate por cerrado. Por eso en esta web la planteamos siempre como lo que es: un apoyo dentro de un plan de tratamiento, no una cura.
La terapia diamagnética está muchos pasos por detrás en ese camino. Lo publicado hasta ahora son un estudio abierto sobre linfedema de 2010, casos clínicos sueltos y series sin grupo de control, buena parte de ello del entorno del propio fabricante. El primer ensayo clínico registrado que hemos localizado (sobre dolor e inflamación) está en marcha y no terminará hasta 2027. Eso no significa que no funcione: significa que todavía no está demostrado, que no es lo mismo. Es una tecnología joven, y está donde suelen empezar las tecnologías jóvenes.
Un consejo que vale para las dos: desconfía de las promesas concretas. Si lees que una terapia, cualquiera, «elimina el dolor en una sesión», «regenera los tejidos» o «no tiene ningún efecto secundario», ponlo en cuarentena: ninguna terapia física seria puede prometer plazos ni resultados garantizados. La honestidad sobre los límites es el mejor indicador de que puedes fiarte del resto.
Cuánto cuesta la terapia diamagnética (y cuánto la magnetoterapia)
La terapia diamagnética se paga por sesión en clínica: de forma orientativa, entre 45 y 60 €, con bonos de unas 10 sesiones por unos 450 €. Un ciclo completo de 10-20 sesiones suele quedarse entre 500 y 1.000 €, más los desplazamientos diarios.
La magnetoterapia en clínica es más barata por sesión (entre 15 y 30 €), pero como necesita aplicación diaria durante semanas, pagarla por sesiones tampoco sale a cuenta: por eso su formato práctico es el alquiler domiciliario, desde 4,50 € al día (unas 4 semanas rondan los 146 €, con envío y recogida incluidos).
Eso sí, comparar solo los precios se queda corto, porque no compras lo mismo. Con la diamagnética pagas sesiones puntuales de un profesional con un equipo de alta intensidad; con el alquiler pagas horas de campo magnético a diario en tu casa, que es lo que piden los protocolos de los procesos óseos. La pregunta correcta no es cuál es más barata, sino cuál encaja con lo que tu lesión necesita.
Contraindicaciones: parecidas, pero no idénticas
Las dos terapias comparten las precauciones generales de los campos magnéticos. En la magnetoterapia, las contraindicaciones absolutas son marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados, embarazo, cáncer activo en la zona de tratamiento y hemorragias o infecciones activas; requieren valoración previa la epilepsia, la cardiopatía grave, la diabetes mal controlada, los niños y adolescentes en crecimiento y el tratamiento anticoagulante. Tienes el detalle en las contraindicaciones de la magnetoterapia.
Para la terapia diamagnética, el manual del fabricante añade además los implantes ferromagnéticos en la zona tratada y alguna situación más específica. Si una clínica te la ofrece, pídele que repase contigo su lista completa de contraindicaciones antes de empezar: es una petición razonable y cualquier centro serio la atenderá con gusto. Y si en algún sitio lees que cualquiera de estas terapias es «totalmente segura» o «sin contraindicaciones», ya sabes qué pensar: ninguna lo es.
Entonces, ¿cuál elegir?
Depende de tu lesión, de tu logística y de tu presupuesto, y la decisión debería tomarla contigo un profesional que conozca tu caso. Como orientación:
🏥 Si lo que buscas es un tratamiento puntual y supervisado en clínica (drenar un edema reciente, apoyo contra el dolor en pocas sesiones) y tienes cerca un centro con bomba diamagnética y un profesional de confianza, es una opción que puedes valorar con él, sabiendo que su evidencia es aún preliminar.
🏠 Si tu proceso es óseo y largo (una fractura, un edema óseo, una artrosis) y la pauta pide horas de aplicación diaria durante semanas, ese formato hoy solo lo cubre la magnetoterapia domiciliaria: ninguna agenda de sesiones de 30 minutos puede sumar esas horas.
Y una pregunta que te recomendamos hacer siempre, nos la hagas a nosotros o a cualquier clínica: «¿en qué estudios se apoya esto para un caso como el mío?». La respuesta, y el tono de la respuesta, te dirá mucho.
Preguntas frecuentes
¿La terapia diamagnética es lo mismo que la magnetoterapia?
No. Las dos usan campos magnéticos, pero de forma muy distinta. La terapia diamagnética (o diamagnetoterapia) aplica impulsos muy intensos y muy breves en sesiones cortas, siempre en una clínica y con un profesional delante. La magnetoterapia pulsada clásica aplica un campo mucho menos intenso, mantenido durante horas al día, con un equipo portátil que puedes usar en casa. Ni son intercambiables ni una es la versión mejorada de la otra.
¿Cuál es mejor, la magnetoterapia o la diamagnetoterapia?
No existe ningún estudio publicado que compare las dos, así que nadie puede afirmar con rigor que una sea mejor. Lo que sí se puede decir es que la magnetoterapia pulsada acumula varias décadas de investigación, sobre todo en procesos óseos, mientras que la evidencia de la terapia diamagnética es todavía preliminar: casos clínicos y series sin grupo de control, con el primer ensayo clínico registrado que conocemos aún en marcha.
¿La terapia diamagnética se puede hacer en casa?
No. El equipo con el que se aplica (la bomba diamagnética, habitualmente la CTU Mega 20) es un aparato de clínica que, según los distribuidores, cuesta decenas de miles de euros, y lo maneja un profesional en cada sesión. Lo que sí puedes hacer en casa es magnetoterapia pulsada con un equipo portátil de alquiler, con la pauta preparada por un fisioterapeuta.
¿Cuánto cuesta la terapia diamagnética?
De forma orientativa, en España una sesión de terapia diamagnética suele costar entre 45 y 60 €, y hay clínicas que ofrecen bonos de unas 10 sesiones por unos 450 €. Como los ciclos habituales rondan las 10-20 sesiones, un tratamiento completo suele situarse entre 500 y 1.000 €, sin contar los desplazamientos diarios a la clínica.
¿Se pueden combinar las dos terapias?
No hay estudios que hayan evaluado la combinación, así que no se puede prometer que sumar ambas mejore el resultado. Si te están tratando con terapia diamagnética en una clínica y te planteas añadir magnetoterapia domiciliaria (o al revés), coméntalo con el profesional que lleva tu caso para que sea él quien coordine el plan.
¿Qué opiniones hay sobre la terapia diamagnética?
Casi todas las opiniones publicadas sobre la terapia diamagnética están en las webs de las propias clínicas que la ofrecen o del distribuidor del equipo, y son uniformemente positivas: conviene leerlas sabiendo quién las publica. Como experiencias de pacientes pueden ser perfectamente reales, pero no sustituyen a la evidencia científica, que hoy sigue siendo preliminar.
La opinión de nuestro fisioterapeuta
Os debo transparencia total: yo alquilo equipos de magnetoterapia, así que tengo un conflicto de interés evidente al escribir esta comparativa. Por eso he preferido apoyarme en lo publicado y contaros también lo que no favorece a mi terapia: que su evidencia es desigual, que la Cochrane sobre fracturas la considera aún no concluyente y que exige una constancia que no todo el mundo puede darle.
Con la diamagnética no tengo ninguna guerra. Es una tecnología interesante, hay fisioterapeutas serios trabajando con ella y quiero ver ese primer ensayo clínico terminado. Lo que me incomoda no es la máquina: son las promesas con las que a veces se presenta, hablando de regeneración y de resultados «desde la primera sesión» que hoy nadie puede sostener con datos. Mi consejo es el mismo para las dos: exige que quien te trate te diga qué puede esperar de verdad tu lesión concreta, con qué evidencia y en qué plazos realistas. Si tienes dudas de si tu caso encaja con la magnetoterapia domiciliaria, escríbenos y te lo diremos, aunque la respuesta sea que no.
Fuentes consultadas
Griffin, X.L. et al. (2011). Electromagnetic field stimulation for treating delayed union or non-union of long bone fractures. Revisión Cochrane. PubMed.
Izzo, M. et al. (2010). The role of diamagnetic pump (CTU Mega 18) in the physical treatment of limbs lymphoedema. European Journal of Lymphology. Ver estudio.
ClinicalTrials.gov (2025). Diamagnetic Therapy in Pain and Inflammation (NCT06844552), primer ensayo clínico registrado sobre terapia diamagnética, en marcha hasta 2027. Ver registro.
Cianni, L. et al. (2024). Current Evidence Using Pulsed Electromagnetic Fields in Osteoarthritis: A Systematic Review. Journal of Clinical Medicine.
PERISO SA. CTU Mega 20, especificaciones y manual del fabricante. Ver ficha técnica.
Otras dudas frecuentes
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica profesional.
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