Magnetoterapia para la fractura de calcáneo

Por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 · Actualizado: 31 de julio de 2026

Respuesta corta: la fractura de calcáneo —el hueso del talón— es de las más laboriosas del pie: se produce casi siempre por una caída de altura, suele afectar a la articulación que permite girar el pie, obliga a no apoyar durante semanas y provoca una hinchazón que dura meses. La magnetoterapia se usa como coadyuvante para el edema, el dolor y la consolidación. Y antes de nada, un aviso que no siempre se da: si te caíste de altura, hay que descartar una fractura en la columna.

Si la fractura fue por una caída de altura, comprueba estas dos cosas con tu médico:

1. ¿Te han mirado la columna? El mecanismo que rompe un calcáneo —caer de pie desde cierta altura— transmite la energía hacia arriba por el esqueleto, y una parte de estos pacientes tiene además una fractura vertebral, sobre todo en la zona dorsolumbar. Es fácil que pase desapercibida porque el dolor del talón se lleva toda la atención. Si tienes dolor de espalda tras la caída, dilo expresamente. Y ante cualquier síntoma neurológico —pérdida de fuerza en las piernas, adormecimiento en la zona del periné, dificultad para orinar—, urgencias inmediatamente: eso lo desarrollamos en la guía de fractura vertebral.

2. ¿Y el otro pie? En caídas de altura la fractura de calcáneo es bilateral con cierta frecuencia, y a veces el segundo talón duele menos y se pasa por alto en el primer momento.

Y en las primeras 24-48 horas, el pie tiene su propia urgencia: el síndrome compartimental. Un calcáneo que se aplasta sangra mucho, y esa sangre se acumula dentro de unos compartimentos del pie que no dan de sí. Ve a urgencias el mismo día —sin esperar a la revisión— si el dolor va a más pese al analgésico y a tener el pie en alto, si el pie está tenso y duro al tacto, si duele muchísimo cuando te estiran los dedos hacia arriba, o si notas hormigueo o acorchamiento en la planta. Que el pie siga caliente y con pulso no lo descarta. Se resuelve en quirófano y las horas cuentan: si se pasa, las secuelas son permanentes —dedos en garra y un pie rígido y doloroso—.

Lo mismo si lo que aprieta es el vendaje o la férula, o si los dedos se ponen pálidos, azulados o fríos, o dejas de notarlos. Un pie que se enfría o se queda dormido dentro de la escayola no es «que se ha quedado en mala postura»: llama a tu traumatólogo ese mismo día y, si no localizas a nadie o va a peor, urgencias. No lo aflojes ni lo cortes por tu cuenta.

El hueso calcáneo visto por su cara interna
El calcáneo, el hueso del talón, visto por su cara interna. Es el hueso más grande del pie y por dentro es esponjoso: ante un impacto axial se aplasta en lugar de partirse limpiamente, y eso es lo que hace difícil reconstruirlo. Imagen: MAKY.OREL · CC0 · Wikimedia Commons

Por qué esta fractura es distinta

El calcáneo es el hueso más grande del pie y funciona como el amortiguador del talón: recibe el impacto en cada paso y transmite las cargas hacia el resto del pie. Por dentro es hueso esponjoso, una trama porosa que soporta bien la compresión repetida pero que, ante un impacto axial brutal, se aplasta en lugar de partirse limpiamente. Reconstruir un hueso aplastado es bastante más complejo que alinear dos fragmentos.

Además, la mayoría de las fracturas graves son intraarticulares: entran en la articulación subastragalina, la que hay entre el calcáneo y el astrágalo y que permite que el pie se adapte al terreno irregular. Que una fractura afecte al cartílago de esa articulación es lo que marca el pronóstico a largo plazo y lo que explica la artrosis postraumática que puede aparecer años después.

Y luego está el edema. El retropié se hincha de manera espectacular y drena mal: está en la parte más baja del cuerpo, con poca cobertura de tejidos blandos y una piel fina. Esa hinchazón no es un detalle estético — condiciona incluso cuándo se puede operar.

El signo de la arruga: si te han dicho que hay que esperar para operar, no es una demora burocrática. Operar un talón muy hinchado dispara el riesgo de problemas de cicatrización, que en esta zona son la complicación más temida. Los cirujanos esperan a que la piel vuelva a formar pliegues al mover el pie —eso indica que el edema ha bajado lo suficiente— y eso puede llevar de una a tres semanas. Durante esa espera, lo que toca es elevación, reposo y control del edema: es tratamiento, no tiempo perdido.

Qué aporta la magnetoterapia aquí

Dos frentes, y en esta fractura el segundo pesa más de lo habitual.

La consolidación. Hay hueso que debe soldar, tanto si el tratamiento ha sido conservador como si se ha fijado con placas y tornillos. Es el mismo planteamiento de nuestra guía general de magnetoterapia para fracturas: acompañar el proceso biológico, sin prometer que lo acorta. Si la consolidación se retrasa, el uso pasa a ser el que describimos en retardo de consolidación, donde la evidencia es más sólida.

El edema y el dolor. Aquí es donde muchos pacientes notan más el acompañamiento, porque la hinchazón del retropié es persistente, molesta y limita durante meses: cuesta calzarse, el pie se hincha en cuanto baja la pierna y cualquier rato de pie pasa factura. Un tratamiento diario que puedes hacer en casa con el pie en alto encaja bien en esa fase larga.

Lo que no hace: adelantar el permiso para apoyar. Esa decisión es del traumatólogo y depende de los controles radiográficos, no de cómo te encuentres.

Cómo se aplica en el talón

Dónde. Envolviendo el retropié y el tobillo con la banda de solenoides, de modo que el campo abarque el calcáneo completo. Es una zona con relieve, así que conviene ajustar la banda con firmeza pero sin comprimir — sobre todo si aún hay edema. Sobre un pie hinchado la banda va apoyada, no apretada: si al colocarla se te duermen los dedos, se enfrían o el dolor sube, quítala.

Cuándo. Si te han operado, con la herida completamente cerrada y seca, y con el visto bueno del cirujano. En esta cirugía la herida es el punto delicado: no se aplica nada encima si hay costras recientes, supuración o dehiscencia. Si el tratamiento ha sido conservador, se puede empezar antes, según lo que indique tu médico.

Cuánto. Sesiones diarias y prolongadas durante semanas, que es la pauta habitual en hueso. La preparamos según tu informe y la fase en que estés, y el equipo te llega con ella cargada.

Con qué se combina. Con la descarga estricta que te hayan indicado, la elevación del pie —que en esta fractura es tratamiento de primer orden para el edema—, la movilidad de los dedos y del tobillo que te autoricen, y más adelante el trabajo de propiocepción y de readaptación al apoyo. Aplicar la magnetoterapia con el pie en alto es matar dos pájaros de un tiro.

Precauciones

Contraindicaciones absolutas: marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados, embarazo, cáncer activo en la zona de tratamiento, y hemorragias o infecciones activas. Requieren valoración previa (no descartan el tratamiento, pero hay que consultarlo antes): epilepsia, cardiopatía grave, diabetes mal controlada, niños y adolescentes en crecimiento y tratamiento anticoagulante. El material de osteosíntesis no lo es, como explicamos en la guía de magnetoterapia tras osteosíntesis.

Y una precaución propia de esta fractura: vigilancia estrecha de la herida. Si aparece enrojecimiento, supuración, mal olor, fiebre o los bordes se separan, deja el tratamiento y consulta el mismo día. Las complicaciones de la herida en el talón son la razón por la que esta cirugía se planifica con tanto cuidado, y no conviene minimizarlas.

La alarma que en esta fractura no puede faltar: la trombosis venosa profunda. Cirugía en la pierna más varias semanas sin poder apoyar es exactamente la combinación que dispara el riesgo, y en el calcáneo se dan las dos cosas a la vez.

Consulta el mismo día si notas la pantorrilla hinchada, endurecida, dolorida o más caliente que la de la otra pierna, sobre todo si aparece de forma más o menos brusca. Es un cuadro distinto del edema habitual del retropié, que sube y baja con la posición del pie y afecta sobre todo al talón.

Y ve a urgencias sin esperar si aparece falta de aire repentina, dolor en el pecho al respirar hondo, palpitaciones o tos con sangre: son los signos de una embolia pulmonar, la complicación que se trata de evitar. Si te han pautado heparina u otro anticoagulante durante la descarga, no te lo saltes: es la medida que más protege en esta fase.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la fractura de calcáneo tarda tanto en recuperarse?

Por tres motivos que se suman: el calcáneo es hueso esponjoso que se aplasta y cuesta reconstruir, la mayoría de las fracturas graves entran en la articulación subastragalina —la que permite girar el pie sobre terreno irregular— y el retropié se hincha muchísimo y drena mal. A eso se añade que no se puede apoyar durante semanas. Es una de las fracturas con recuperación más larga del pie.

¿Por qué me han retrasado la operación?

Suele ser por la hinchazón. Operar un retropié muy edematoso multiplica el riesgo de problemas de la herida, que en esta zona son la complicación más temida porque la piel del talón es fina y tiene poca cobertura. Los cirujanos esperan a que la piel recupere sus pliegues al mover el pie, el llamado signo de la arruga, y eso puede tardar entre una y tres semanas. No es una demora administrativa: es una decisión técnica.

¿Sirve la magnetoterapia en una fractura de calcáneo?

Se plantea como coadyuvante en dos frentes: acompañar la consolidación del hueso y ayudar con el dolor y el edema, que aquí es especialmente persistente. No sustituye a la descarga que indique el traumatólogo ni acelera el permiso para apoyar. Si la fractura evoluciona hacia un retardo de consolidación, ahí su papel es más consistente.

¿Cuándo podré volver a apoyar y a caminar normal?

La descarga suele mantenerse varias semanas y la vuelta al apoyo es progresiva, siempre según lo que marque tu traumatólogo y lo que muestren los controles radiográficos. Volver a caminar con normalidad, sobre todo en terreno irregular, lleva meses. Y es frecuente que quede alguna secuela de rigidez o molestias al pisar suelo desigual.

¿Me van a quedar secuelas?

Es una fractura seria y conviene saberlo. Las secuelas más habituales son la rigidez de la articulación subastragalina —que se nota al caminar por terreno irregular—, la artrosis postraumática a medio plazo, el ensanchamiento del talón que puede dificultar el calzado y molestias al estar mucho rato de pie. La gravedad depende mucho del tipo de fractura y de si entraba en la articulación.

¿Puedo usarla llevando las placas y tornillos de la cirugía?

Sí. El material de osteosíntesis es titanio o acero quirúrgico, piezas pasivas que no se calientan ni se desplazan con los campos de baja frecuencia. Lo que sí hay que respetar escrupulosamente es no aplicar nada sobre una herida que no esté completamente cerrada, algo especialmente importante en esta cirugía.

La opinión de nuestro fisioterapeuta

El paciente de calcáneo suele ser un hombre de mediana edad que se cayó de una escalera o de un andamio, y que llega con dos sorpresas. La primera, que esto va para largo: semanas sin apoyar y meses hasta caminar con normalidad. La segunda, la hinchazón — nadie le había avisado de que el pie se le iba a poner así cada vez que lo baje, y durante cuántos meses. Explicarle eso desde el principio le ahorra mucha angustia.

Es una de las fracturas donde el alquiler encaja mejor, sencillamente porque son tratamientos diarios y largos que él puede hacer en el sofá con el pie en alto, que es exactamente donde debería estar. Lo que le pido siempre es que no negocie con la descarga y que trate la herida como oro: en el talón, un problema de cicatrización complica el postoperatorio muchísimo más que unos días de más con muletas. Y si me cuenta que se cayó de altura, le pregunto por la espalda antes de hablar de nada más.

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