Magnetoterapia para la rizartrosis

Por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 · Actualizado: 31 de julio de 2026

Respuesta corta: la rizartrosis es la artrosis de la base del pulgar, y duele justo al hacer lo que más usamos la mano: pinzar, girar una llave, abrir un bote. La magnetoterapia se plantea como coadyuvante del dolor —evidencia modesta, como en el resto de artrosis— y tiene la ventaja práctica de que es una articulación pequeña y superficial, fácil de tratar en casa. Ahora bien, con las cartas boca arriba: lo que más alivia en rizartrosis suele ser una ortesis bien puesta y cambiar cómo agarras las cosas.

Radiografía de mano con artrosis trapeciometacarpiana y subluxación de la base del pulgar
Radiografía de una mano con rizartrosis avanzada: en la base del pulgar el espacio articular entre el trapecio y el primer metacarpiano ha desaparecido y la articulación está subluxada, desplazada de su sitio. Imagen: Wikimedia Commons · CC0

Qué es y por qué justo ahí

En la base del pulgar hay una articulación con un diseño poco común: la trapeciometacarpiana, entre el hueso trapecio (uno de los ocho del carpo) y el primer metacarpiano. Tiene forma de silla de montar, lo que le da una libertad de movimiento enorme — es la que permite que el pulgar se oponga a los demás dedos, el gesto que nos separa de casi todos los animales y que hace posible sujetar, pinzar y manipular.

Ese diseño tiene un precio. La misma movilidad que la hace tan versátil la vuelve menos estable, y depende de los ligamentos para no descolocarse. Y las cargas que soporta son altísimas: al hacer una pinza fuerte, la fuerza que atraviesa la base del pulgar es varias veces mayor que la que ejerces con la punta de los dedos. Décadas de movilidad extrema y carga elevada explican que sea una de las localizaciones donde antes aparece la artrosis de la mano.

Es especialmente frecuente en mujeres a partir de la menopausia, y con frecuencia afecta a las dos manos, aunque una duela mucho más. En fases avanzadas la base del pulgar se ensancha y puede aparecer una deformidad característica, con el primer metacarpiano desplazado hacia dentro y la falange compensando hacia atrás.

Cómo se nota y cómo se confirma

El síntoma que trae a la gente a consulta es el dolor en la base del pulgar al hacer fuerza de pinza: abrir un bote o una botella, girar una llave o el pomo de una puerta, escurrir una bayeta, usar tijeras, coger una sartén. Al principio duele solo con esos gestos y se pasa; con el tiempo el dolor se hace más constante y aparece la pérdida de fuerza, que muchos pacientes describen como «se me caen las cosas».

En la exploración, el médico busca dolor a la presión justo sobre la articulación y suele hacer una maniobra de compresión y rotación del pulgar que reproduce el dolor. El diagnóstico se confirma con una radiografía, que muestra el estrechamiento del espacio articular y, en fases avanzadas, la subluxación que se ve en la imagen de arriba.

Conviene además descartar dos cosas que se confunden con esto y que se tratan de otra manera: la tenosinovitis de De Quervain, que duele algo más arriba, en el lado del pulgar de la muñeca, y el síndrome del túnel carpiano, que da hormigueos y adormecimiento más que dolor mecánico. Y si el cuadro es inflamatorio —varias articulaciones, hinchazón, rigidez matutina larga— habría que replantear el diagnóstico: eso lo explicamos en la guía de artrosis o artritis.

Lo que más alivia, y no es un aparato: una ortesis de base de pulgar bien indicada y bien ajustada — que inmoviliza esa articulación dejando libre el resto de la mano — es la medida que mejor respaldo tiene en rizartrosis, junto con adaptar los gestos: utensilios de mango grueso, abrebotes, llevar los pesos con la palma en lugar de con la pinza. Si no has probado eso, empieza por ahí. La magnetoterapia acompaña; la ortesis descarga.

Qué aporta la magnetoterapia aquí

Lo mismo que en el resto de artrosis, ni más ni menos: se plantea como coadyuvante del dolor y de la inflamación local, con una evidencia que es modesta y que analizamos con detalle en la duda ¿es buena la magnetoterapia para la artrosis?. No regenera el cartílago desgastado, no corrige la subluxación y no revierte la deformidad. Quien te diga lo contrario no se está apoyando en nada sólido.

Dicho eso, la rizartrosis tiene tres particularidades que la hacen un caso cómodo para el tratamiento domiciliario. Es una articulación superficial, muy cerca de la piel, así que el campo llega sin tener que atravesar masa muscular. Es pequeña, y se cubre bien con un aplicador reducido. Y sobre todo, es un problema crónico y de brotes, en el que un tratamiento que puedes hacerte en casa sentado, leyendo o viendo la tele, encaja mucho mejor que desplazarte a diario a una clínica.

Cómo se aplica en el pulgar

Dónde. Centrando el aplicador sobre la base del pulgar, en la eminencia tenar, envolviendo la zona entre el pulgar y la muñeca. Es una articulación pequeña: interesa que quede bien cubierta, no envolver toda la mano.

Cuánto. Sesiones diarias durante varias semanas. En artrosis el objetivo es sintomático, así que el criterio para valorar si te está sirviendo es sencillo y honesto: si tras unas semanas de uso constante no notas diferencia en el dolor ni en lo que puedes hacer con la mano, no insistas indefinidamente. Te preparamos la pauta según tu caso.

Con qué se combina, que es lo que de verdad suma. Con la ortesis en las actividades que duelen; con la adaptación de gestos y utensilios; con ejercicio suave de movilidad y de fuerza de la musculatura del pulgar, que la ortesis por sí sola no entrena; con calor local si te alivia; y con la analgesia que te haya pautado tu médico en los brotes.

Cuándo toca hablar de cirugía

Cuando el dolor no se controla con lo anterior y la mano deja de servirte para el día a día. Las opciones las valora un cirujano de mano según el estadio y tu caso: la trapeciectomía —retirar el trapecio, con o sin reconstrucción ligamentosa— es la más extendida en España; también existen la artrodesis, que fusiona la articulación a cambio de perder movilidad, y las prótesis. Todas requieren después inmovilización y varias semanas de rehabilitación para recuperar la fuerza de pinza, y en ese postoperatorio la magnetoterapia puede acompañar como en cualquier otra cirugía de mano.

Precauciones

Las contraindicaciones habituales: marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados, embarazo, cáncer activo en la zona y hemorragias o infecciones activas. Y una consideración propia de la mano: si el cuadro se acompaña de hinchazón de varias articulaciones, rigidez matutina prolongada o afectación simétrica, antes de tratar nada conviene descartar una artritis inflamatoria — el planteamiento sería otro, y lo explicamos en artrosis o artritis.

Urgencias el mismo día si la base del pulgar se infecta. La rizartrosis duele cuando haces fuerza y afloja cuando la mano descansa. Lo que no encaja con eso es un dolor continuo, también en reposo y por la noche, con la base del pulgar roja, caliente e hinchada y molestias incluso al moverla con suavidad. Si además se ha instalado en horas o en un par de días, o hay fiebre o escalofríos, hay que descartar una artritis séptica de la trapeciometacarpiana: una infección dentro de la articulación que puede dañar el cartílago en pocos días. La sospecha sube si te han infiltrado esa articulación hace poco, si te han operado de la mano, si hubo un pinchazo, un corte o un mordisco en la zona, o si tienes diabetes, artritis reumatoide o tratamiento inmunosupresor. Eso no es un brote de artrosis: se mira hoy.

Y pide cita esta semana si el dolor no encaja con una artrosis. El diagnóstico se apoya en un patrón mecánico claro y en una radiografía que lo confirme. Consulta si el dolor es constante y te despierta de noche sin depender de lo que hagas con la mano; si aparece un bulto que crece en semanas o meses, distinto del ensanchamiento óseo de toda la vida; si un hueso de la mano se ha roto con un golpe mínimo; o si hay pérdida de peso sin explicación, cansancio marcado o antecedente de cáncer. Los tumores de la mano son poco frecuentes y las metástasis, más raras todavía, pero cuando aparecen se disfrazan justo de esto: de articulación «artrósica» o de infección.

De ahí una regla que nos ahorra disgustos: lo que no está diagnosticado no se trata en casa. Si nadie te ha explicado de dónde sale ese dolor, tampoco se puede afirmar que no haya una infección ni un tumor detrás — y las dos son contraindicación de la magnetoterapia. Primero el diagnóstico; el equipo, después.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente la rizartrosis?

Es la artrosis de la articulación que hay en la base del pulgar, entre el hueso trapecio y el primer metacarpiano. Se llama articulación trapeciometacarpiana, y es la que permite que el pulgar se oponga al resto de los dedos. Al desgastarse el cartílago aparece dolor en la base del pulgar al hacer pinza o fuerza, y con el tiempo puede deformarse la base de la mano.

¿Por qué duele tanto para algo tan pequeño?

Porque esa articulación tiene una libertad de movimiento enorme y soporta cargas muy altas: al hacer una pinza fuerte, la fuerza que atraviesa la base del pulgar es varias veces mayor que la que ejercen los dedos. Y porque el pulgar interviene en la mayoría de los gestos de agarre, así que una articulación dolorosa ahí se nota en casi todo lo que haces con la mano.

¿Qué es lo que más ayuda?

Con la evidencia en la mano, lo que mejor funciona no es ningún aparato: es una ortesis bien indicada para la base del pulgar —que descarga la articulación en las actividades que duelen—, junto con adaptar los gestos y utensilios del día a día. A eso se suman analgesia en los brotes, ejercicio para la musculatura del pulgar y, en casos seleccionados, infiltraciones o cirugía.

¿Sirve la magnetoterapia para la rizartrosis?

Se plantea como coadyuvante del dolor, con la misma evidencia modesta que en el resto de artrosis: puede ayudar a llevar mejor los síntomas, pero no regenera el cartílago ni corrige la deformidad. A su favor tiene que es una articulación superficial y pequeña, muy fácil de tratar en casa con una banda pequeña mientras haces otra cosa.

¿La magnetoterapia me va a evitar la operación?

No hay evidencia de que lo haga. La indicación quirúrgica depende del dolor, de la limitación funcional y del estadio de la artrosis, y la valora un cirujano de mano. Puede ayudarte a llevar mejor el día a día, pero si el dolor no se controla y la mano no te sirve, la conversación que toca es con el especialista.

¿En qué consiste la operación?

Hay varias técnicas y las decide el cirujano de mano según tu caso y tu edad. La más habitual en España es la trapeciectomía —retirar el hueso trapecio, con o sin una reconstrucción de ligamentos—, y también existen la artrodesis, que fusiona la articulación, y las prótesis. Después hay un periodo de inmovilización y varias semanas de rehabilitación para recuperar fuerza de pinza.

La opinión de nuestro fisioterapeuta

La rizartrosis es una lesión que se subestima muchísimo porque «solo es el pulgar». Y luego resulta que la persona no puede abrir un bote, ni girar la llave de casa, ni sostener una sartén con una mano — y eso, en el día a día, es enorme. Suelen ser mujeres de cincuenta y muchos que llevan meses aguantando y que llegan pensando que es normal a su edad.

Lo primero que pregunto siempre es si le han puesto una férula de base de pulgar y si la usa. Muchas veces la respuesta es que se la mandaron, le resultó incómoda y acabó en un cajón — y ahí hay más margen de mejora que en cualquier cosa que yo le alquile. Con la magnetoterapia soy sincero: en artrosis ayuda con el dolor de forma modesta y no le va a arreglar la articulación. Lo que sí le digo es que aquí el alquiler tiene una ventaja concreta, y es que puede tratarse la mano una hora al día sentada en su sofá; para una articulación pequeña y superficial como esta, eso es muy cómodo de sostener en el tiempo. Y si tras unas semanas no nota nada, se lo digo igual de claro: no merece la pena seguir.

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