Magnetoterapia tras una prótesis de húmero (hombro)

Por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 · Actualizado: 31 de julio de 2026

Respuesta corta: sí, puedes usar magnetoterapia con una prótesis de hombro —los componentes son piezas pasivas, no una contraindicación— con el permiso de tu cirujano y la herida cerrada. Ahora bien, lo que aporta depende de por qué te la pusieron: si fue por artrosis, el objetivo es el dolor y la inflamación; si fue para tratar una fractura, hay tuberosidades reinsertadas que sí tienen que consolidar, y ahí la magnetoterapia acompaña ese proceso.

Radiografía de hombro derecho con una prótesis invertida implantada
Radiografía de un hombro con prótesis invertida: la bola y la cavidad intercambian su posición respecto a la anatomía normal, de modo que sea el deltoides —y no el manguito rotador— quien mueva el brazo. Imagen: KChri75 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Por qué importa el motivo de la prótesis

Es la distinción más útil de esta guía y casi nadie la explica. Una prótesis de hombro puede implantarse por razones muy distintas, y el postoperatorio no se parece.

Si fue por artrosis o por artropatía del manguito —un desgaste progresivo—, el cirujano ha sustituido superficies articulares desgastadas. No hay ninguna fractura que soldar: el hueso solo tiene que integrar el vástago si es no cementado, y el trabajo principal es recuperar movilidad y quitar dolor.

Si fue para tratar una fractura de húmero proximal —típicamente en personas mayores, con la cabeza del húmero rota en varios fragmentos—, la historia cambia. Al colocar la prótesis, el cirujano reinserta las tuberosidades: los relieves del hueso donde se anclan los tendones del manguito rotador. Esos fragmentos tienen que consolidar alrededor del vástago, y de que lo hagan bien depende buena parte de la movilidad que acabes recuperando. Es, con diferencia, el factor que más condiciona el resultado en este escenario.

Por eso lo primero que preguntamos cuando alguien nos llama por una prótesis de hombro es por qué se la pusieron: la pauta no es la misma.

Anatómica o invertida: también cambia el plan

Hay otra distinción que conviene conocer porque afecta a los ejercicios. La prótesis anatómica reproduce la forma normal de la articulación —bola arriba, cavidad abajo— y necesita un manguito rotador que funcione para mover el brazo. La prótesis invertida intercambia esa geometría, de manera que sea el deltoides quien haga el trabajo: se usa cuando el manguito está roto sin posibilidad de reparación o en fracturas complejas.

Esa diferencia se traduce en protocolos de rehabilitación distintos, en plazos distintos y en expectativas distintas — en las invertidas, por ejemplo, es habitual que la rotación externa quede limitada. Tu cirujano te habrá dado un protocolo concreto: ese manda sobre cualquier cosa que leas aquí, y nosotros adaptamos la pauta de magnetoterapia a él.

Lo que la magnetoterapia no cambia: los plazos de movilización ni las restricciones de carga. Con una prótesis de hombro hay movimientos prohibidos durante semanas —y algunos límites que se quedan de por vida— que dependen del tipo de implante y del estado de tus tendones. Usar un equipo en casa no adelanta ningún permiso; lo que hace es que llegues a las sesiones de fisioterapia con menos dolor y menos hinchazón.

Qué aporta la magnetoterapia aquí

En el postoperatorio de prótesis de hombro se plantea con dos objetivos. El primero, común a todos los casos: dolor e inflamación. El hombro operado duele, y ese dolor es lo que más frena la participación del paciente en la rehabilitación — un hombro menos dolorido y menos hinchado tolera mejor los ejercicios, y en esta articulación los ejercicios lo son todo.

El segundo aplica solo a las prótesis puestas por fractura: acompañar la consolidación de las tuberosidades. Ahí sí hablamos de hueso que debe soldar, que es el terreno donde esta terapia tiene más sentido, con el mismo planteamiento de las guías de magnetoterapia para fractura de húmero y de osteosíntesis.

Lo que no hace: recuperar movilidad por sí sola, ni permitirte saltarte el cabestrillo o los límites de movimiento. Si te han operado por artrosis y buscas una comparación con otras prótesis, en las guías de rodilla y cadera planteamos lo mismo con sus particularidades.

Cómo se aplica en el hombro

Dónde. Sobre la cara anterior y lateral del hombro, abarcando la región del húmero proximal. El hombro es una zona anatómicamente complicada para una banda: lo habitual es colocar el aplicador rodeando el brazo por su tercio superior y ajustarlo sin comprimir, con el paciente sentado o semiincorporado.

Cuándo. Con la herida cerrada y seca, tras la retirada de puntos, salvo indicación distinta de tu cirujano. Como las primeras semanas llevarás cabestrillo, el momento práctico suele ser en los ratos en que te lo retiras para los ejercicios pautados o para la higiene.

Cuánto. Si hay tuberosidades que consolidar, sesiones diarias y prolongadas durante semanas, como en cualquier tratamiento de hueso. Si el objetivo es sintomático, la pauta suele ser más corta. Te la preparamos según tu informe quirúrgico y el protocolo que te haya dado tu cirujano.

Con qué se combina. Con la rehabilitación pautada —que en el hombro va por fases muy marcadas: movilidad pasiva, luego activa-asistida, luego activa y por último fortalecimiento—, el uso correcto del cabestrillo y el trabajo de codo, muñeca y mano, que no se inmovilizan y conviene mantener activos para evitar rigideces añadidas.

Precauciones

Contraindicaciones absolutas: marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados —atención aquí, porque el marcapasos suele ir justo debajo de la clavícula, muy cerca del hombro, y en ese caso hay que descartar el tratamiento en esta zona—, embarazo, cáncer activo en la zona de tratamiento, y hemorragias o infecciones activas. Requieren valoración previa: epilepsia, cardiopatía grave, diabetes mal controlada, niños y adolescentes en crecimiento y tratamiento anticoagulante. Los componentes de la prótesis no son contraindicación: son piezas pasivas de metal y polietileno.

Signos de alarma en el postoperatorio del hombro. Las dos complicaciones que más hay que vigilar aquí son la infección y la lesión de un nervio, por delante de la trombosis: en el miembro superior el riesgo de trombosis venosa es mucho menor que en la cirugía de cadera, rodilla o pierna, precisamente porque el brazo no soporta el peso y sigues caminando desde el primer día. Detén las sesiones ante cualquiera de estas señales y avisa antes de retomarlas.

Consulta el mismo día si aparece fiebre, escalofríos, o la herida enrojece, supura o huele mal: es la infección que da la cara, y en una prótesis reciente no se espera a la próxima revisión.

La infección del hombro que no da la cara. Esta articulación tiene una peculiaridad que conviene conocer: el germen que más la infecta vive en la piel y es de crecimiento lento, así que muchas veces no hay fiebre, ni herida fea, ni analítica alarmante. Se manifiesta semanas o meses después como un dolor que no acaba de irse o que vuelve cuando ya ibas mejor, un hombro que se pone rígido sin motivo o una movilidad que ya habías ganado y pierdes. No es para urgencias, pero sí para llamar a tu cirujano y contárselo con esas palabras: se confirma con pruebas, no a simple vista, y cuanto antes se plantee, mejor. Lo mismo si en una revisión te comentan que las tuberosidades no están consolidando como esperaban: ahí hay que replantear la pauta con él.

Nervio y circulación. El más expuesto en esta cirugía es el nervio axilar, que rodea el húmero justo por donde se asienta la prótesis; en las invertidas, además, el brazo queda algo más largo y el plexo se estira. Comprueba primero que el cabestrillo o el vendaje no estén apretando y, si no es eso, llama a tu cirujano ante una zona dormida del tamaño de una moneda en la cara externa del hombro, hormigueos que no se van o pérdida de fuerza al separar el brazo o al mover la mano, más allá de la torpeza normal de las primeras semanas. Ve a urgencias si la mano se enfría, se pone pálida o azulada, se hincha de golpe o el dolor se vuelve desproporcionado: eso mira a la circulación y no admite espera.

Trombosis: poco probable, pero conviene reconocerla. Menor riesgo no es riesgo cero, y muchos de estos pacientes son personas mayores que tras la caída se mueven bastante menos de lo que creen. Consulta el mismo día si todo el brazo se hincha a la vez —no solo la mano—, se nota pesado y tenso, cambia de color y se marcan las venas del hombro o del pecho: es el cuadro de una trombosis del miembro superior. Vigila igual la pantorrilla hinchada, endurecida y dolorida de una sola pierna si estás pasando mucho tiempo sentado o en cama. Y ve a urgencias sin esperar ante falta de aire repentina, dolor en el pecho al respirar hondo, palpitaciones o tos con sangre: son los signos de una embolia pulmonar. Levantarte y caminar a menudo desde el primer día sigue siendo la mejor prevención.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar magnetoterapia con una prótesis de hombro?

Sí. Los componentes de la prótesis son de metal y polietileno, materiales pasivos que no se calientan ni se desplazan con los campos de baja frecuencia de la magnetoterapia. No tiene nada que ver con una resonancia magnética. Necesitas el visto bueno de tu cirujano y la herida cerrada, e informar siempre a tu fisioterapeuta del tipo de prótesis que llevas.

¿Hay algún hueso que tenga que soldar con una prótesis?

Depende de por qué te la pusieron. Si fue por artrosis o por artropatía del manguito, no hay fractura que consolidar y el objetivo es el dolor y la inflamación. Pero si la prótesis se implantó para tratar una fractura de húmero proximal, el cirujano ha reinsertado las tuberosidades —los relieves del hueso donde se anclan los tendones— y esas sí tienen que consolidar. De que peguen bien depende buena parte de la movilidad que recuperes.

¿Qué diferencia hay entre una prótesis anatómica y una invertida?

La anatómica reproduce la forma normal de la articulación y necesita un manguito rotador que funcione. La invertida cambia de sitio la bola y la cavidad, de modo que es el deltoides el que mueve el brazo: por eso se usa cuando el manguito está roto de forma irreparable o en fracturas complejas. Los ejercicios y los plazos son distintos en cada una, así que la pauta la marca tu cirujano.

¿Cuándo puedo empezar tras la operación?

Cuando lo autorice tu cirujano, habitualmente tras la retirada de puntos y con la herida cerrada y seca. Al llevar cabestrillo las primeras semanas, el momento cómodo suele ser en los ratos en que te lo retiras para los ejercicios pautados o para la higiene.

¿Voy a recuperar el movimiento completo del brazo?

Conviene ser realista: una prótesis de hombro busca sobre todo quitar el dolor y devolver un rango funcional, no un hombro de veinte años. En las prótesis invertidas es habitual que la rotación externa quede limitada. Lo que sí suele conseguirse es poder peinarte, vestirte y llevar la mano a la boca sin dolor, que es lo que cambia el día a día.

¿Puedo cargar peso con ese brazo?

No hasta que tu cirujano lo autorice, y después con límites que probablemente te acompañen siempre. Las prótesis de hombro no están hechas para levantar cargas importantes de forma repetida. La magnetoterapia no cambia ninguna de esas restricciones.

La opinión de nuestro fisioterapeuta

Con las prótesis de hombro hago siempre la misma pregunta antes que ninguna otra: ¿se la pusieron por artrosis o después de una caída? La respuesta cambia el planteamiento entero. En la artrosis, el paciente suele venir de años de dolor y lo que quiere es dormir de un tirón; ahí la magnetoterapia le ayuda con el dolor y poco más, y el trabajo de verdad lo hace la rehabilitación. En las de fractura, en cambio, hay hueso pegando alrededor del vástago, y ahí sí siento que estamos acompañando algo importante.

Lo que más repito a estos pacientes, casi siempre personas mayores, es que no se salten el cabestrillo ni adelanten movimientos «porque ya no duele». El hombro perdona poco y en las prótesis por fractura una tuberosidad que se despega es un resultado funcional muy inferior para toda la vida. Y una comprobación que hago siempre antes de enviar el equipo: si llevan marcapasos, que en esa generación es frecuente, no tratamos esa zona. Está a centímetros del hombro y no hay discusión posible.

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