Respuesta corta: una osteotomía es un corte programado del hueso para corregir su eje, y biológicamente se comporta como una fractura: hay que esperar a que consolide. La magnetoterapia se puede usar en ese postoperatorio —con el visto bueno del cirujano y la herida cerrada— como coadyuvante del dolor y del edema y para acompañar la consolidación. Lo que no hace es cambiar los plazos de carga que te haya marcado el cirujano, ni garantizar que el hueso suelde antes.
Qué es una osteotomía y en qué se diferencia de una osteosíntesis
Las dos palabras se parecen y se confunden a menudo, pero describen situaciones distintas. En una osteosíntesis el hueso ya está roto por un accidente y el cirujano lo fija con placas o tornillos para que consolide en la posición correcta — es lo que explicamos en la guía de magnetoterapia tras osteosíntesis. En una osteotomía, en cambio, el hueso estaba entero y es el cirujano quien lo corta a propósito, de forma planificada y milimetrada, para cambiar su orientación, su longitud o el reparto de cargas.
Se hace en muchas localizaciones. La más conocida es la osteotomía tibial alta, que reorienta la tibia para descargar el compartimento de la rodilla que está desgastado y así retrasar una prótesis en personas relativamente jóvenes. También hay osteotomías femorales, de calcáneo para reorientar el talón, de pelvis en displasias de cadera, correctoras de radio cuando una fractura de muñeca consolidó torcida, y la más frecuente de todas: la del primer metatarsiano para corregir un juanete, que tratamos aparte en la guía de magnetoterapia para hallux valgus.
Lo importante para lo que nos ocupa es que, una vez hecho el corte, el hueso tiene que curarse exactamente igual que una fractura: fase inflamatoria, callo blando, callo duro y remodelación. La diferencia es que aquí el «accidente» estaba planificado, la fijación se ha colocado en el mismo acto y el cirujano sabe desde el primer día qué espera y cuándo.
La cuña: por qué no todas las osteotomías consolidan igual
Hay un detalle técnico que conviene entender porque explica bastante de tu recuperación. Cuando se corrige un eje, se puede hacer de dos maneras. En la osteotomía de cierre se retira una cuña de hueso y los dos extremos quedan en contacto directo: hay hueso contra hueso desde el primer momento y la consolidación suele ir más rápida. En la osteotomía de apertura se abre el corte como quien abre un libro y queda un hueco que el organismo debe rellenar de hueso nuevo, a veces con ayuda de un injerto o un sustituto óseo.
Esa segunda situación es más exigente: hay más superficie que rellenar y, en general, más riesgo de que la consolidación se retrase. Si tu cirujano te ha hablado de «cuña de apertura» y te ha puesto plazos de carga prudentes, ese es el motivo. Y es también el escenario donde tiene más sentido plantearse un coadyuvante — sin perder de vista lo que viene ahora.
Qué aporta la magnetoterapia aquí, con honestidad
Vamos a ser precisos, porque en este terreno se promete mucho. La magnetoterapia de campos pulsados (PEMF) es donde más respaldo tiene es en los retardos de consolidación y las pseudoartrosis: situaciones en las que el hueso se ha quedado atrás y no termina de soldar. Es un uso reconocido desde hace décadas y lo desarrollamos en las guías de retardo de consolidación y pseudoartrosis.
En osteotomías la evidencia específica es escasa, aunque no inexistente. El estudio que más se acerca a tu caso si te han operado de la rodilla es un ensayo aleatorizado, doble ciego y con placebo en osteotomía tibial alta: Ziegler, P. et al. (2019), Pulsed Electromagnetic Field Therapy Improves Osseous Consolidation after High Tibial Osteotomy in Elderly Patients, Journal of Clinical Medicine. Los pacientes tratados con campos electromagnéticos mostraron una consolidación más rápida, con el matiz importante de que la diferencia fue significativa en el grupo de 50 años o más. Es un ensayo bien hecho, pero es un ensayo, en una osteotomía concreta: sirve para decir que la idea tiene respaldo, no para prometerte semanas de menos.
Lo que sí planteamos, y es lo que vemos en la práctica, es su papel como acompañamiento: ayuda con el dolor y con el edema del postoperatorio, que en cirugías de miembro inferior puede ser considerable y durar semanas, y acompaña el proceso biológico de consolidación mientras el hueso hace su trabajo. Si además tu caso evoluciona hacia un retardo de consolidación, ahí el planteamiento cambia y pasa a ser una indicación mucho más sólida — pero eso lo valora tu traumatólogo con las radiografías en la mano.
Lo que la magnetoterapia no cambia: los plazos de carga. Cuándo puedes apoyar, cuánto peso y con qué ayudas lo decide tu cirujano según el tipo de osteotomía y la fijación, y eso no se mueve por usar un equipo en casa. Adelantarse en el apoyo es una de las causas conocidas de que una osteotomía se desplace o no consolide. Aquí no hay atajos: el aparato acompaña, no adelanta permisos.
Cuándo y cómo se aplica
Cuándo empezar. Lo marca tu cirujano. En la práctica, muchos pacientes comienzan en las primeras semanas del postoperatorio, una vez retirados los puntos y con la herida cerrada y seca. No se aplica sobre una herida abierta, con drenajes o con signos de infección.
Dónde colocar el aplicador. Centrado sobre la zona de la osteotomía, envolviendo el segmento con la banda de solenoides. Si llevas fijador externo, hay que buscar la colocación que rodee el hueso sin apoyar la banda sobre los pines ni forzarlos; en esos casos preferimos ver una foto del montaje antes de darte la pauta.
Cuánto tiempo. Las pautas habituales en hueso son de sesiones largas y diarias, mantenidas durante semanas, porque en consolidación ósea lo que cuenta es la constancia más que la intensidad de una sesión suelta. La pauta concreta —programa, horas y semanas— te la prepara nuestro fisioterapeuta según tu informe quirúrgico y la fase en la que estés, y va cargada en el equipo cuando lo recibes.
Con qué se combina. Con lo que te haya indicado tu equipo: la fisioterapia de movilidad y fuerza, el control del edema con elevación y frío si te lo han pautado, y el cumplimiento estricto de las descargas. La magnetoterapia se suma a todo eso, no lo sustituye.
Precauciones y cuándo no usarla
Las contraindicaciones absolutas son las de siempre: marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados (desfibriladores, neuroestimuladores, bombas de infusión), embarazo, cáncer activo en la zona de tratamiento, y hemorragias o infecciones activas. Requieren valoración previa, sin descartar el tratamiento: epilepsia, cardiopatía grave, diabetes mal controlada, niños y adolescentes en crecimiento y tratamiento anticoagulante. El material de fijación no lo es: las placas, tornillos y grapas de titanio o acero quirúrgico son piezas pasivas que no se calientan ni se desplazan con los campos de baja frecuencia, algo muy distinto de una resonancia magnética.
Y dos avisos que no son sobre el aparato sino sobre la consolidación, y que pesan más que cualquier tratamiento coadyuvante: el tabaco es el factor modificable más asociado a los problemas de soldadura ósea, y los antiinflamatorios en dosis altas y mantenidas conviene que los supervise tu médico en este contexto. Si vas a hacer una sola cosa por tu hueso durante estas semanas, que sea dejar de fumar.
Y si en una revisión te han dicho que la consolidación va lenta, eso no es motivo para dejarlo: es motivo para replantear la pauta con tu traumatólogo. Lo que sí obliga a parar y consultar es lo que viene ahora.
Los primeros días, si te han operado de la pierna o del pie: el síndrome compartimental. Cortar un hueso sangra, y ese sangrado va a parar a unos compartimentos musculares que no dan de sí. Si la presión sube demasiado, el músculo y el nervio empiezan a sufrir, y eso se mide en horas. La señal es un dolor que no encaja: mucho más fuerte de lo que te habían anticipado, que va a más, que no cede con la analgesia pautada ni al elevar la pierna, con la pantorrilla o el pie tensos como una piedra, hormigueos o acorchamiento, y dolor al estirar los dedos. Urgencias inmediatamente, sin esperar a mañana ni a la revisión. Es una alarma de las primeras 24-72 horas, cuando todavía no toca magnetoterapia; la ponemos aquí porque cada vez se vuelve antes a casa.
La otra alarma del miembro inferior, y esta llega más tarde: la trombosis venosa profunda. Una cirugía en la pierna sumada a semanas de descarga y de movilidad reducida es la combinación de riesgo clásica, y las osteotomías tibiales, femorales o de calcáneo reúnen las dos condiciones.
Consulta el mismo día si notas la pantorrilla hinchada, endurecida, dolorida o más caliente que la de la otra pierna, especialmente si aparece de forma brusca. Es distinto del edema postoperatorio esperable, que suele ser más difuso, mejora con la elevación y va bajando semana a semana.
Y urgencias sin esperar ante falta de aire repentina, dolor en el pecho al respirar hondo, palpitaciones o tos con sangre: son los signos de una embolia pulmonar. Si te han pautado un anticoagulante durante la descarga, cúmplelo al pie de la letra.
Y en cualquier osteotomía, sea donde sea: la infección del material. Todas se fijan con placas, tornillos o grapas, y algunas se rellenan con injerto. Sobre ese material una infección se agarra con facilidad y no se marcha sola. La versión ruidosa se reconoce sin esfuerzo —fiebre, herida caliente y enrojecida, que supura o se vuelve a abrir, dolor que crece día a día—: con eso, urgencias hoy.
La que se escapa es la callada. Sin fiebre y con la herida de aspecto casi normal: un dolor que deja de mejorar —se estanca, o vuelve semanas después de que ya ibas bien—, una molestia sorda justo encima de la placa, un punto de la cicatriz que rezuma de vez en cuando o que no termina de cerrar, cansancio o febrícula al caer la tarde. Si además en una revisión te dicen que la osteotomía no está consolidando, una infección de bajo grado es una de las causas que hay que descartar. Esto no es de urgencias, pero sí de llamar a tu cirujano esta semana en vez de esperar a la cita de dentro de tres meses. Y mientras tanto, para las sesiones: sobre una infección activa no se aplica magnetoterapia.
Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente una osteotomía?
Es una cirugía en la que el traumatólogo corta el hueso de forma controlada para cambiar su orientación o su longitud y repartir mejor las cargas. Se hace, por ejemplo, en la tibia para descargar la parte de la rodilla desgastada, en el primer metatarsiano para corregir un juanete o en el calcáneo para reorientar el talón. Después se fija con placas, tornillos o grapas y el hueso tiene que consolidar como lo haría una fractura.
¿Se puede usar magnetoterapia después de una osteotomía?
Sí, siempre que lo autorice tu cirujano y la herida quirúrgica esté cerrada y seca. El material de fijación (titanio o acero quirúrgico) no es una contraindicación: no se calienta ni se desplaza con los campos de baja frecuencia. Se usa como coadyuvante del dolor y el edema y para acompañar el proceso de consolidación, nunca como sustituto de las indicaciones del cirujano.
¿La magnetoterapia hace que la osteotomía suelde antes?
No podemos prometerlo, y quien lo haga se está pasando de la evidencia. Donde la magnetoterapia (PEMF) cuenta con más respaldo es en los retardos de consolidación y las pseudoartrosis, es decir, cuando el hueso se está quedando atrás. En osteotomías la evidencia específica es escasa, aunque existe un ensayo aleatorizado, doble ciego y con placebo en osteotomía tibial alta (Ziegler et al., Journal of Clinical Medicine, 2019) que encontró una consolidación más rápida en los pacientes tratados, sobre todo a partir de los 50 años. Con eso sobre la mesa, la planteamos como acompañamiento del proceso y del dolor, no como un acelerador garantizado.
¿Cuándo puedo empezar tras la cirugía?
Lo marca tu cirujano. En la práctica, muchos pacientes empiezan en las primeras semanas del postoperatorio, una vez retirados los puntos y con la herida cerrada. Si llevas un fijador externo, hay que valorar cómo colocar el aplicador sin apoyarlo sobre los pines. Nosotros ajustamos el inicio a tu informe quirúrgico.
¿Puedo apoyar el peso antes si uso magnetoterapia?
No. La carga permitida la decide exclusivamente tu cirujano según el tipo de osteotomía y la fijación que te haya puesto, y no cambia por usar magnetoterapia. Adelantarse en el apoyo es una de las causas de que una osteotomía se desplace o no consolide, así que aquí no hay atajos.
¿Por qué me han dicho que no fume durante la recuperación?
Porque el tabaco es el factor modificable que más se asocia a los problemas de consolidación ósea: reduce el aporte de oxígeno al hueso y multiplica el riesgo de que la osteotomía tarde en soldar o no lo haga. Ningún tratamiento coadyuvante, magnetoterapia incluida, compensa ese efecto. Si vas a hacer una sola cosa por tu hueso, que sea dejar de fumar durante la consolidación.
La opinión de nuestro fisioterapeuta
El paciente de osteotomía suele llegar con una mezcla curiosa: está contento porque la cirugía era planificada y ha salido bien, pero se le hace larguísima la espera hasta poder apoyar. En una osteotomía tibial estamos hablando de semanas con muletas y de revisiones radiográficas que marcan el ritmo, y esa incertidumbre es lo que más desgasta. Ahí es donde veo el valor real de la magnetoterapia: es un tratamiento que puedes hacer en casa todos los días, que ayuda con el dolor y la hinchazón y que te da la sensación —justificada— de estar haciendo algo activo mientras el hueso trabaja.
Ahora, lo que no voy a hacer es prometerte semanas de menos. La evidencia más sólida de la magnetoterapia está en los huesos que se atascan; en osteotomía tibial hay un ensayo con placebo que apunta en buena dirección, y me parece justo mencionarlo, pero un ensayo no es una garantía para tu rodilla. Se lo digo así a todo el mundo, y el que quiere seguir adelante lo hace sabiendo exactamente qué compra. Lo que sí te pido con insistencia: respeta las descargas al pie de la letra y, si fumas, para durante la consolidación. Eso te va a influir mucho más que cualquier equipo que yo te pueda enviar.
Otras guías relacionadas
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica profesional. Consulta siempre con tu traumatólogo antes de iniciar cualquier tratamiento tras una osteotomía.
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