Respuesta corta: la pseudoartrosis es la ausencia definitiva de consolidación de una fractura, que llega a formar una falsa articulación en el punto de la rotura, y a menudo requiere cirugía —injerto óseo, revisión de la fijación o ambas cosas—. La magnetoterapia puede emplearse como coadyuvante para intentar reactivar el proceso biológico de consolidación, pero hay que ser honestos desde el principio: no sustituye la cirugía cuando está indicada y los resultados que ofrece son variables de una persona a otra.
Qué es la pseudoartrosis y qué necesita para curar
Una fractura consolida siguiendo unas fases más o menos previsibles: primero se forma un hematoma e inflamación en la zona, después un callo blando de tejido fibroso y cartilaginoso, más tarde ese callo se mineraliza y se endurece, y por último el hueso se remodela hasta recuperar su forma. Cuando, pasado un tiempo prudencial —habitualmente entre seis y nueve meses, según el hueso y el tipo de fractura—, las radiografías o el TAC no muestran ningún avance hacia esa unión, se habla de pseudoartrosis o falta de unión: el foco de fractura deja de progresar y se estabiliza en un estado de movilidad anómala, con o sin dolor, como si fuera una articulación nueva que no debería existir.
Se suelen distinguir dos tipos. La pseudoartrosis hipertrófica conserva buena biología y forma bastante callo alrededor del foco, pero ese callo no llega a puentear el hueco porque hay demasiado movimiento en la zona, casi siempre por una fijación insuficiente. La pseudoartrosis atrófica, en cambio, apenas genera callo porque el aporte sanguíneo de esa zona está comprometido; los extremos óseos suelen verse redondeados y escleróticos en la imagen. También influyen factores como el tabaquismo, la diabetes, la infección o una pérdida ósea importante en el momento de la fractura. El tratamiento de fondo casi siempre pasa por la cirugía: estabilizar mejor el foco si el problema es mecánico, aportar hueso —normalmente injerto de cresta ilíaca— si el problema es biológico, o tratar una infección si la hay antes de plantear nada más.
Qué puede aportar la magnetoterapia aquí (y qué no)
La estimulación con campos electromagnéticos pulsados (PEMF) es, de hecho, una de las indicaciones sobre las que más se ha investigado dentro de la traumatología, precisamente por su posible papel para intentar reactivar biológicamente un foco que se ha quedado parado. Se le atribuyen efectos analgésico y antiinflamatorio cuando la zona molesta, y un posible estímulo sobre la actividad celular del hueso que podría favorecer que el foco vuelva a mostrar signos de consolidación. Dicho esto, la evidencia disponible es variable según el estudio, el hueso afectado y el tipo de pseudoartrosis, y no todos los equipos ni protocolos son equiparables entre sí.
Por eso insistimos en que es un tratamiento coadyuvante: puede tener sentido como intento previo a una nueva cirugía en casos seleccionados con buena biología, o acompañando la fase de consolidación después de un injerto óseo o de revisar la fijación, pero no corrige por sí sola una inestabilidad mecánica importante ni resuelve una infección. Si tu caso necesita cirugía, la magnetoterapia no es una alternativa a esa decisión, sino como mucho un complemento antes o después de ella.
Cuándo y cómo se aplica
Antes de empezar conviene tener el diagnóstico confirmado por imagen y, si es posible, contar con la valoración de tu traumatólogo sobre si tiene sentido probar en tu caso concreto o si lo prioritario es programar la cirugía. Cuando se utiliza, se coloca una banda de solenoides o un aplicador rodeando directamente el foco de la falsa articulación, sea cual sea el hueso implicado —tibia, escafoides, húmero, clavícula u otro—, procurando cubrir bien toda la zona donde debería producirse la unión.
Una ventaja práctica es que el campo magnético atraviesa sin problema el yeso, una férula, un fijador externo, el metal de placas o tornillos y la ropa, así que la sesión se puede hacer con toda la inmovilización o el material puestos, sin necesidad de descubrir la piel ni manipular la zona. Esto permite mantener las sesiones tanto en la fase previa a decidir una nueva intervención como, después, durante el periodo de consolidación posterior a un injerto óseo.
Pauta orientativa
| Situación o fase | Duración por sesión | Frecuencia | Período orientativo |
|---|---|---|---|
| Ensayo previo a valorar cirugía de revisión | 4-6 horas/día | Diaria | 8-12 semanas |
| Tras injerto óseo o revisión de la fijación | 3-6 horas/día | Diaria | 3-6 meses |
| Con fijador externo o inmovilización mantenida | 2-4 horas/día | Diaria | Según control radiológico |
Son valores orientativos que no sustituyen la valoración de tu traumatólogo o fisioterapeuta: cada pseudoartrosis, cada tipo de fijación y cada persona son distintos. Puedes consultar las tarifas y condiciones por días o semanas si te interesa alquilar la magnetoterapia, y si tu caso es más bien un retraso que aún progresa, te será útil nuestra guía sobre el retardo de consolidación.
Precauciones y contraindicaciones
Llevar marcapasos u otro implante electrónico activo es una contraindicación absoluta para la magnetoterapia, sin excepciones. También debe evitarse, o usarse solo bajo supervisión médica, en caso de embarazo, tumores activos, procesos infecciosos en curso o hemorragia activa en la zona; esto es especialmente relevante aquí porque algunas pseudoartrosis tienen un componente séptico que debe tratarse antes que ninguna otra cosa.
El material de osteosíntesis —placas, tornillos o clavos de titanio o acero— no suele ser en sí mismo una contraindicación para usar magnetoterapia, pero debes informar siempre a tu fisioterapeuta o médico de que lo llevas antes de empezar. Te recomendamos utilizar equipos con marcado CE. Consulta cuanto antes si notas un aumento notable del dolor, enrojecimiento, calor o fiebre en la zona (posibles signos de infección), si el foco se deforma progresivamente, o si tras varios meses de tratamiento constante los controles de imagen siguen sin mostrar ningún avance.
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia la pseudoartrosis del retardo de consolidación?
El retardo de consolidación es una fractura que tarda más de lo esperado en soldar, pero sigue progresando o tiene potencial de hacerlo. La pseudoartrosis es un paso más allá: la evolución se ha detenido por completo y en las pruebas de imagen ya no se aprecian signos de que el hueso vaya a unirse por sí solo, formándose una falsa articulación en el foco. Puedes ampliar esta diferencia en nuestra guía sobre el retardo de consolidación.
¿La magnetoterapia puede evitar que tenga que operarme?
A veces se plantea como un intento previo a una nueva cirugía, sobre todo en casos con buena biología y sin inestabilidad mecánica importante, pero no hay garantía de que funcione. Si tu traumatólogo considera que necesitas un injerto óseo o revisar la fijación, esa indicación quirúrgica no debe posponerse confiando en que la magnetoterapia la sustituya.
¿Sirve si mi pseudoartrosis tiene infección asociada?
Si hay una pseudoartrosis séptica, la prioridad absoluta es tratar la infección: desbridamiento, antibioterapia y, con frecuencia, cirugía específica. La magnetoterapia no trata infecciones y no debe usarse como excusa para retrasar ese abordaje; en todo caso se valoraría después, una vez controlado el proceso infeccioso.
¿Cuánto tiempo hay que usarla antes de saber si está funcionando?
No hay un plazo fijo, pero habitualmente se necesitan varios meses de uso constante antes de repetir una radiografía o un TAC y valorar si hay signos de progresión. Si tras ese periodo la imagen sigue sin mostrar cambios, tu traumatólogo probablemente reoriente el tratamiento hacia otra solución.
¿Es compatible con un fijador externo o con tornillos ya colocados?
Sí. El campo magnético atraviesa el metal, la piel y los componentes externos del fijador sin dificultad, así que se puede aplicar con el fijador puesto. El material de osteosíntesis en sí no suele ser contraindicación, aunque siempre debes informar de él a tu fisioterapeuta.
La opinión de nuestro fisioterapeuta
La pseudoartrosis es de las situaciones que más frustración generan en consulta, porque el paciente suele llegar después de meses de espera, con la sensación de que «el hueso no quiere soldar» y sin saber muy bien qué más puede hacer. Lo primero que intento aclarar es qué tipo de pseudoartrosis tiene, porque no es lo mismo un foco con buena biología pero mal estabilizado que uno con problema vascular de fondo: el enfoque y las expectativas cambian bastante según el caso, y eso lo decide el traumatólogo, no la magnetoterapia.
Cuando planteamos usar magnetoterapia en estos casos, siempre lo hago con los pies en el suelo: puede ser una herramienta razonable para intentar reactivar el proceso antes de decidir una nueva cirugía, o para acompañar la consolidación después de un injerto, pero jamás la presento como una alternativa segura a la operación cuando esta está indicada. He visto casos en los que ayuda a que el foco progrese, y otros en los que, tras meses de uso constante, la decisión final ha seguido siendo quirúrgica. Prefiero decir esto con claridad antes de empezar que generar una falsa esperanza.
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Este artículo tiene un fin meramente informativo y no sustituye en ningún caso la consulta con un profesional médico o fisioterapeuta.
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