Magnetoterapia para la fractura de Chauffeur (apófisis estiloides del radio)

Por Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado nº 11099 · Actualizado: 31 de julio de 2026

Respuesta corta: la fractura de Chauffeur y la fractura de la apófisis estiloides del radio son la misma lesión con dos nombres, así que hayas llegado buscando uno u otro estás en el sitio. Es pequeña en tamaño pero intraarticular: el trazo entra en la superficie articular de la muñeca. Y como la estiloides radial es el anclaje de ligamentos clave del carpo, con frecuencia se acompaña de lesión ligamentosa e inestabilidad, sobre todo escafolunar — que es lo que de verdad marca el pronóstico. La magnetoterapia entra como coadyuvante del dolor, el edema y el acompañamiento de la consolidación; no repara ligamentos ni sustituye a nada.

Antes de nada, tres cosas que conviene confirmar con tu traumatólogo:

1. ¿Han valorado los ligamentos del carpo? Es la pregunta que más cambia el resultado a largo plazo. Si notas dolor en el dorso de la muñeca, chasquidos o resaltes al girar, sensación de que la muñeca «se va» al apoyarte o una pérdida de fuerza que no encaja con el tamaño de la fractura, dilo expresamente: son los síntomas que hacen sospechar una lesión escafolunar. Se estudia con proyecciones radiográficas específicas, resonancia o artroscopia, y el momento de detectarla es ahora, no dentro de un año.

2. ¿Se ha descartado una fractura de escafoides asociada? El mecanismo es el mismo —caer sobre la mano— y el escafoides es el hueso que choca contra la estiloides radial. Si duele al presionar la tabaquera anatómica, el hoyuelo de la base del pulgar, hay que mirarlo: la fractura de escafoides consolida despacio y se escapa con facilidad en la primera radiografía.

3. Señales que obligan a consultar el mismo día. Hormigueo o pérdida de sensibilidad en los dedos (puede indicar compresión del nervio mediano); dedos fríos, pálidos o azulados; hinchazón muy tensa; o un dolor desproporcionado que va a más, con cambios de color o temperatura de la piel y rigidez que avanza rápido — esto último hace sospechar un síndrome de dolor regional complejo, poco frecuente pero mucho mejor cogido pronto.

Radiografía de muñeca de frente con una fractura de Chauffeur en la apófisis estiloides del radio
Radiografía de muñeca de frente con una fractura de Chauffeur: el trazo cruza en oblicuo la apófisis estiloides del radio, el saliente del lado del pulgar, y separa ese fragmento del resto del hueso. Justo encima quedan el escafoides y el semilunar, y de ahí que este trazo se asocie con frecuencia a lesiones del ligamento que los une. Imagen: Hellerhoff · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

De dónde sale el nombre, y por qué hay dos

El epónimo viene de los primeros automóviles. Antes del arranque eléctrico, los coches se ponían en marcha con una manivela que el conductor giraba a mano. Si el motor daba un contragolpe, la manivela retrocedía violentamente y el mango golpeaba la muñeca del chófer justo cuando la tenía cogida. Ese golpe, repetido en toda una generación de conductores, rompía con llamativa regularidad el mismo trocito de hueso. De ahí «fractura de Chauffeur», y de ahí que también aparezca como fractura de Hutchinson o fractura del chófer.

La otra manera de nombrarla es describirla: fractura de la apófisis estiloides del radio, ese saliente que puedes palparte ahora mismo en el lado del pulgar, un par de centímetros por encima del pliegue de la muñeca; es el extremo más externo del radio y el tope lateral del carpo. Los dos nombres designan la misma fractura, y lo aclaramos porque es habitual que el informe del hospital use uno y las búsquedas de internet devuelvan el otro.

Qué se rompe hoy, y cómo

Las manivelas desaparecieron; la fractura no. Hoy llega sobre todo por caída sobre la mano extendida, accidentes de bici, moto o patinete, deportes de contacto o un impacto directo sobre el lado del pulgar. El mecanismo combina dos cosas: el escafoides comprime la estiloides radial contra la que apoya y la desgaja, y los ligamentos que se insertan ahí tiran del fragmento y lo arrancan — el mismo principio de una fractura por avulsión. El resultado es un trazo oblicuo que separa un fragmento triangular con la punta de la estiloides. En la radiografía se ve pequeño, y esa es justamente la trampa.

Por qué es más seria de lo que su tamaño sugiere

Dos motivos, y ninguno tiene que ver con cuánto hueso se ha separado.

Es una fractura intraarticular. El trazo entra en la superficie articular del radio, la que se relaciona con el escafoides. Cuando hay cartílago de por medio, lo que importa no es el tamaño del fragmento sino que la superficie quede lisa y bien alineada: un escalón de pocos milímetros en una articulación pequeña que carga cada vez que te apoyas cambia el reparto de presiones y es lo que se asocia a artrosis postraumática años después. De ahí que los traumatólogos sean aquí más exigentes con la reducción.

Es un anclaje de ligamentos. En la estiloides radial se insertan ligamentos que sujetan el carpo al antebrazo y ordenan cómo se mueven entre sí los huesos de la muñeca. Un golpe capaz de arrancar ese anclaje puede dañar también el ligamento escafolunar, el que mantiene unidos escafoides y semilunar. Cuando cede, los dos huesos pierden su coordinación y aparece la inestabilidad del carpo: dolor al cargar, chasquidos y pérdida de fuerza de agarre. Es una asociación frecuente y con un problema añadido: si no se busca, no se ve, porque el foco se lo lleva el hueso roto.

El fragmento es pequeño; el problema, no. Lo que determina cómo estará tu muñeca dentro de dos años no suele ser el trocito de estiloides —que consolida razonablemente bien— sino dos cosas: que la superficie articular quede bien alineada y que no haya pasado desapercibida una lesión ligamentosa. Una estiloides perfectamente fijada sobre un carpo inestable que nadie miró es un mal resultado disfrazado de buena radiografía. Si de esta guía te llevas una sola frase, que sea esta: pregunta por los ligamentos.

En qué se diferencia de la fractura de Colles

Es la confusión más habitual, porque ambas son «fracturas de muñeca» del radio. La fractura de Colles afecta al extremo distal completo del radio, desplaza el fragmento hacia el dorso y es la fractura clásica de la persona mayor con osteoporosis, en la que basta una caída de baja energía; muchas se resuelven con reducción y yeso.

La de Chauffeur separa solo la estiloides radial con un trazo oblicuo, entra en la articulación, suele aparecer en gente más joven y con más energía en el traumatismo, y arrastra ese matiz ligamentoso que la de Colles no tiene con la misma frecuencia. También puede darse combinada con otros trazos en una fractura de radio distal más compleja, y entonces manda el conjunto.

Cómo se trata

Lo decide el traumatólogo, y depende sobre todo de si el fragmento está desplazado y de si hay lesión ligamentosa. Si no está desplazado, suele bastar con inmovilización —yeso o férula— y controles radiográficos, que aquí importan más que en otras fracturas: como los ligamentos tiran del fragmento, puede aparecer un desplazamiento secundario que cambie el plan. Si está desplazado o queda un escalón articular, se plantea la fijación con un tornillo o agujas, a veces con ayuda de la artroscopia, que permite además mirar los ligamentos por dentro mientras se estabiliza el hueso.

Los plazos los marca tu médico. Como orientación, las inmovilizaciones de muñeca se cuentan en semanas y recuperar del todo la movilidad y la fuerza de agarre lleva bastante más, sobre todo si hubo que reparar un ligamento. Cualquier cifra que leas por ahí debe ceder ante lo que digan tus radiografías.

Qué aporta la magnetoterapia aquí (y qué no)

Lo mismo que en el resto de fracturas y con los mismos límites. Se plantea como coadyuvante en dos frentes.

Dolor y edema. La muñeca y la mano se hinchan con facilidad, y es lo que más molesta las primeras semanas: los dedos van tirantes, el anillo no entra, cuesta cerrar el puño. Es donde los pacientes suelen notar más el acompañamiento, y encaja con una fase en la que el brazo está parado de todos modos.

Consolidación. Hay hueso que debe soldar, se haya tratado con yeso o con un tornillo. El planteamiento es el de nuestra guía general de magnetoterapia para fracturas: acompañar el proceso biológico, sin prometer que lo acorta. Si la consolidación se atasca, el escenario pasa a ser el del retardo de consolidación, donde la evidencia es más consistente.

Y lo que no hace, que aquí hay que decirlo con especial claridad: no corrige un desplazamiento, no repara un ligamento roto ni estabiliza un carpo inestable, y no adelanta la retirada del yeso ni el permiso para cargar. Una lesión escafolunar se resuelve en la consulta del cirujano de mano, no con un aparato en casa.

Cómo se aplica en la muñeca

Dónde. Con la banda de solenoides rodeando la muñeca y el tercio distal del antebrazo, de modo que el campo abarque la estiloides radial y, si hay edema, alcance el dorso de la mano.

Cuándo. Con yeso o férula, desde los primeros días: el campo atraviesa el yeso y la fibra de vidrio sin retirar nada. Si te han operado, con la herida completamente cerrada y seca y el visto bueno del cirujano.

Cuánto. Sesiones diarias y sostenidas durante semanas, la pauta habitual cuando el objetivo es hueso. La preparamos según tu informe y la fase en que estés, y el equipo te llega con el protocolo ya cargado.

Con qué se combina. Con lo que de verdad decide el resultado: mover dedos, codo y hombro desde el primer día dentro de lo permitido —la rigidez de la mano es la secuela más frecuente y la más evitable—, mantener el brazo elevado y respetar la inmovilización. Si hay reparación ligamentosa, la pauta la marca el cirujano y no se negocia: forzar la muñeca antes de tiempo es aquí el error caro.

Precauciones

Contraindicaciones absolutas: marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados, embarazo, cáncer activo en la zona, infección activa y hemorragias. El material de osteosíntesis no lo es: tornillos y agujas son piezas pasivas de titanio o acero quirúrgico, como detallamos en la guía de magnetoterapia tras osteosíntesis. Si llevas agujas que asoman a la piel, no se aplica nada sobre los puntos de entrada.

Y la precaución propia de la muñeca: vigilar los dedos, con las señales del recuadro del principio. Ante cualquiera de ellas, consulta ese mismo día en lugar de esperar a la siguiente revisión.

Preguntas frecuentes

¿La fractura de Chauffeur y la de la apófisis estiloides del radio son lo mismo?

Sí, son exactamente la misma lesión con dos nombres. «Fractura de Chauffeur» es el nombre histórico (también aparece como fractura de Hutchinson o del chófer) y «fractura de la apófisis estiloides del radio» es la descripción anatómica: se rompe el saliente del radio que se palpa en el lado del pulgar, justo por encima de la muñeca. Si en tu informe pone una y en internet lees la otra, estás leyendo sobre lo mismo.

¿Por qué se llama fractura de Chauffeur?

Viene de los primeros automóviles, que se arrancaban con una manivela. Si el motor daba un contragolpe, la manivela retrocedía de golpe y el mango golpeaba la muñeca del chófer, con la mano cogida en esa posición. Ese mecanismo rompía con cierta regularidad la estiloides radial y el nombre se quedó. Hoy casi nadie llega así: lo habitual es una caída sobre la mano o un impacto deportivo o de tráfico.

¿Es lo mismo que una fractura de Colles?

No, aunque las dos sean fracturas del radio junto a la muñeca. La de Colles afecta al extremo distal completo del radio, suele desplazarse hacia el dorso y con frecuencia se trata con yeso. La de Chauffeur es un trazo oblicuo que separa solo la estiloides radial, entra en la articulación y tiene mucha más relación con las lesiones de los ligamentos del carpo. El manejo y las pruebas que se piden son distintos.

¿Por qué me han hablado del ligamento escafolunar si lo que tengo es una fractura?

Porque la estiloides radial es el punto donde se anclan ligamentos importantes del carpo, y el mismo golpe que la rompe puede lesionar el ligamento escafolunar, que mantiene unidos el escafoides y el semilunar. Es un hallazgo frecuente en esta fractura y es lo que más condiciona el resultado a largo plazo, así que muchos traumatólogos piden proyecciones especiales, una resonancia o valoran la articulación por artroscopia. Que te lo miren es buena señal, no una complicación añadida.

¿Sirve la magnetoterapia en una fractura de estiloides radial?

Se plantea como coadyuvante en dos frentes: el dolor y el edema de la muñeca y la mano, y el acompañamiento del proceso de consolidación. No corrige un desplazamiento, no repara un ligamento roto y no adelanta el permiso para retirar la inmovilización o volver a cargar: eso lo decide tu traumatólogo con los controles radiográficos delante.

¿Puedo aplicarla con el yeso, la férula o el tornillo puestos?

Sí en los tres casos. El campo atraviesa el yeso, la fibra de vidrio y la férula sin necesidad de retirar nada, y el material de osteosíntesis —tornillos o agujas de titanio o acero— no es una contraindicación: son piezas pasivas que no se calientan ni se mueven con los campos de baja frecuencia. Si te han operado, la única condición firme es que la herida esté completamente cerrada y seca y que el cirujano dé el visto bueno.

La opinión de nuestro fisioterapeuta

Con esta fractura veo casi siempre la misma escena: el paciente llega tranquilo porque «es solo un trocito de hueso», enseña la radiografía y en efecto el fragmento es pequeño; lo único que le preocupa es cuándo le quitan la férula. Y lo primero que yo miro no es el hueso, sino cómo se comporta la muñeca al apoyar la mano: si duele en el dorso, si nota un resalte, si la fuerza no aparece. El que se complica a largo plazo casi nunca es el que consolidó mal, sino aquel al que nadie le miró el ligamento escafolunar el primer mes.

Con la magnetoterapia mi posición es la de siempre y no voy a venderla mejor de lo que es: ayuda con el dolor y la hinchazón, acompaña la consolidación y es cómoda de hacer en casa con el brazo en alto, que es donde debería estar. Nada más, y nada menos. Si alguien me escribe contándome que la muñeca le falla al apoyarse, le digo que pida cita y pregunte por los ligamentos antes de alquilar nada: prefiero perder un alquiler que acompañar una muñeca que necesitaba otra cosa.

Otras guías relacionadas

Dudas frecuentes relacionadas

Calcula el precio de tu alquiler

🧮 Calcula el coste de tu alquiler

Indica los días de tratamiento que te ha pautado tu profesional (o los que estimes) y verás el coste con los descuentos por duración ya aplicados. Alquiler mínimo de 14 días. La novena semana sale gratis (descuento del 100%).

días
¿Necesitas envío y recogida a domicilio?
    Alquiler (28 días)
    Envío y recogida (pago único)20 €
    Total del tratamiento
    Fianza reembolsable (se devuelve íntegra al finalizar)+ 100 €

    Sale a al día, con el protocolo personalizado y el seguimiento del fisioterapeuta incluidos. Importe orientativo: si tu tratamiento se alarga o se acorta, pagas exactamente los días reales. ¿Necesitas más de 9 semanas? Escríbenos y te preparamos un presupuesto a medida.

    Pago seguro con tarjeta Visa Mastercard American Express

    ¿Te han recomendado magnetoterapia? Recíbela en casa

    El equipo llega a tu domicilio en 24-48 horas, configurado con tu protocolo, y Enric Gallofré te acompaña durante todo el tratamiento. Más de 700 pacientes de toda la España peninsular ya lo han hecho así.

    Cuéntanos tu caso y te asesoramos gratis

    Te responde Enric Gallofré, fisioterapeuta y osteópata colegiado, normalmente en menos de 1 hora laborable.

    Al enviar aceptas que usemos tus datos solo para responderte. Sin spam.

    Llamar WhatsApp Pedir presupuesto