Respuesta corta: usar la magnetoterapia en casa es más sencillo de lo que parece: el equipo llega ya programado por el fisioterapeuta, colocas la banda o el aplicador sobre la zona (aunque lleves ropa, yeso o férula), pulsas para iniciar y esperas a que termine la sesión. No hay que ajustar nada ni estar pendiente: la parte más importante es repetirlo cada día sin saltarte sesiones.
Antes de empezar: qué esperar del equipo que recibes
Cuando alquilas magnetoterapia, no recibes un aparato en blanco que tienes que aprender a configurar. Recibes un equipo con marcado CE ya programado para tu caso concreto: el fisioterapeuta ha valorado tu lesión o la de la persona que va a tratarse y ha dejado cargado el programa, la intensidad y el tiempo de sesión adecuados. Tu trabajo no es entender de parámetros técnicos, sino aprender la rutina física de usarlo bien cada día.
Junto al equipo suele llegar un vídeo explicativo y, si tienes dudas, soporte directo por WhatsApp o teléfono. Así que si algo no te queda claro al abrir la caja, lo normal es preguntar antes de improvisar.
Los pasos, uno a uno
1. Recibes el equipo ya programado. No tienes que tocar menús ni elegir frecuencias: el fisioterapeuta deja el programa cargado según tu lesión antes de enviarlo.
2. Prepara la zona, sin destaparla si no hace falta. Los campos magnéticos atraviesan la ropa, el yeso, la férula o el cabestrillo sin perder eficacia, así que no necesitas desnudar la zona ni quitarte una inmovilización para hacer la sesión. Basta con estar cómodo y con la zona accesible.
3. Coloca la banda de solenoides o el aplicador sobre la zona. Si tienes dudas sobre la posición exacta según dónde te duele, consulta nuestra guía de colocación de aplicadores, que explica dónde va la banda en tobillo, muñeca, rodilla o cadera.
4. Enciende el equipo y selecciona el programa. El programa ya viene cargado, así que normalmente solo tienes que confirmar el inicio. Si el equipo tiene varias memorias, comprueba que está seleccionada la que te indicó el fisioterapeuta.
5. Deja pasar la duración de la sesión. El temporizador se encarga de avisar o de apagarse solo al llegar al tiempo programado, así que no hace falta que controles el reloj.
6. Durante la sesión, normalmente no sientes nada especial. Como mucho, un leve cosquilleo en la zona. Puedes aprovechar ese rato para leer, trabajar, ver una serie o directamente dormir: no exige reposo absoluto ni concentración.
7. Al terminar, retira el aplicador y apaga el equipo. No necesitas ninguna rutina especial después: puedes levantarte y seguir con tu día con normalidad.
8. La constancia diaria es lo que hace que funcione. Una sesión aislada aporta poco; el efecto se construye repitiendo la pauta día tras día durante las semanas que te haya indicado el fisioterapeuta.
Qué hacer y qué evitar en casa
| Situación | Qué hacer | Qué evitar |
|---|---|---|
| Colocación del aplicador | Centrarlo bien sobre la zona indicada, encima de ropa o inmovilización | Colocarlo «a ojo» lejos de la zona a tratar por comodidad |
| Programa del equipo | Usar el que viene cargado por el fisioterapeuta | Cambiar frecuencia o intensidad por tu cuenta |
| Rutina diaria | Fijar un horario (mañana, noche) para no olvidarlo | Hacer sesiones solo cuando te acuerdas |
| Durante la sesión | Estar cómodo, relajado, incluso dormir | Levantarte y moverte con el aplicador mal sujeto |
| Dudas sobre tu caso | Preguntar por WhatsApp o teléfono al fisioterapeuta | Copiar la pauta de otra persona con otra lesión |
Estas indicaciones son orientativas y generales; la pauta concreta de tu equipo (programa, intensidad y horas por sesión) la marca siempre la valoración de tu fisioterapeuta.
Precauciones antes de cada sesión
Antes de empezar el alquiler te preguntamos por antecedentes que puedan contraindicar el tratamiento, pero conviene tenerlos presentes también en el día a día. Los marcapasos y otros implantes electrónicos activos son una contraindicación absoluta: si en casa hay alguien con uno, ese equipo no debe usarse cerca. Tampoco se recomienda en embarazo, sobre procesos tumorales activos, infecciones o hemorragias activas en la zona.
El material de osteosíntesis (placas y tornillos de titanio o acero) no suele ser un problema para hacer la sesión encima, pero es importante que lo hayas comentado con el fisioterapeuta antes de empezar, igual que cualquier otro implante que tengas. Si durante el tratamiento notas dolor que aumenta claramente, hormigueos raros, enrojecimiento o calor intenso en la zona, o fiebre, para la sesión y consúltanoslo antes de seguir.
Preguntas frecuentes
¿Necesito ayuda de alguien para colocarme la magnetoterapia?
En la mayoría de zonas puedes ponértela tú mismo sin problema, sobre todo en tobillo, muñeca o rodilla. Para la espalda o la cadera a veces viene bien que alguien te ayude a centrar bien la banda, pero no es imprescindible: en el vídeo explicativo te enseñamos a hacerlo solo.
¿Puedo hacer la sesión mientras duermo?
Sí, muchos pacientes hacen así la sesión de la noche porque les resulta más cómodo. El equipo lleva temporizador y se apaga solo al terminar el tiempo programado, así que no tienes que preocuparte por quedarte despierto controlándolo.
¿Qué pasa si un día se me olvida hacer la sesión?
No pasa nada grave por saltarte un día puntual, pero intenta que sea la excepción y no la costumbre. La constancia diaria es lo que marca la diferencia en este tipo de tratamiento, así que retoma la pauta al día siguiente con normalidad.
¿Puedo cambiar yo el programa que trae el equipo?
No es recomendable. El programa lo ha configurado el fisioterapeuta según tu lesión y tu fase de recuperación, así que lo correcto es usar el que viene cargado. Si crees que hace falta ajustarlo, coméntanoslo y lo revisamos contigo.
¿Es normal no sentir nada durante la sesión?
Sí, es lo más habitual. Los campos magnéticos pulsados no suelen producir sensación perceptible, o como mucho un leve cosquilleo. Que no notes nada no significa que el equipo no esté funcionando: puedes comprobar que está encendido en la pantalla.
La opinión de nuestro fisioterapeuta
La pregunta que más me hacen al entregar el equipo no es «cómo funciona», sino «¿lo estoy haciendo bien?». Y lo entiendo: es normal tener respeto a un aparato que no conoces. Por eso insisto en que la parte técnica ya está resuelta antes de que el equipo llegue a tu casa; lo único que te pido es que lo integres en tu rutina como algo más, casi como lavarte los dientes, y que no lo conviertas en una fuente de estrés diario.
Lo que sí veo marcar la diferencia entre quien nota mejoría y quien no es la constancia, no la perfección en la colocación. Prefiero un aplicador algo descentrado pero usado todos los días a uno perfecto que se salta sesiones porque «hoy no tocaba». Si tienes dudas de colocación, pregunta antes de improvisar demasiado; y si algún día no consigues hacer la sesión completa, mejor una sesión corta que ninguna.
Otras guías relacionadas
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración ni el seguimiento de un profesional sanitario. Consulta con tu fisioterapeuta o médico ante cualquier duda sobre tu caso concreto. Si quieres consultar las condiciones y tarifas para alquilar el equipo de magnetoterapia por días o semanas, o resolver más dudas sobre el uso diario, visita también nuestra página de magnetoterapia en casa.
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